Sobre la mesa de los Mossos d'Esquadra hay varias carpetas abiertas y candentes. Una de ellas, además del crimen organizado internacional —con el tráfico de marihuana como epicentro, y toda la violencia que de él se deriva—, es la multirreincidencia, un grupo de personas que se han especializado, por necesidad —pocos— o por la rentabilidad del modus operandi —la mayoría—, en cometer delitos de forma reiterada en Catalunya, donde han encontrado un terreno abonado para hacerlo y que escapa, incluso, de la capacidad de la policía catalana para hacerle frente. Generan inseguridad y ponen en riesgo uno de los elementos que los políticos han adoptado como medida en los últimos años: la percepción de seguridad.
Los Mossos han puesto en marcha un plan especial para intentar abordarlo desde diversas perspectivas, no solo la policial, buscando complicidades con otros agentes, públicos y sociales, que, según la policía catalana, también tienen un papel clave en el abordaje de este problema, que acaba evidentemente chocando contra el Código Penal, pero que tiene derivadas sociales previas. Lo han bautizado como Kanpai, que significa ‘brindis’ en japonés, y lo ha liderado el intendente de la Prefectura Toni Rodríguez, que recibió el encargo de este proyecto como una de las prioridades del Departament d’Interior de Núria Parlon, una consellera que, alineada con el president Illa, ha explicado desde el minuto cero que la seguridad es una de las prioridades del actual Govern. Para tener una imagen fija de la situación actual con esta multirreincidencia y cómo es que en casa nuestra se ha instalado con tanta fuerza, los Mossos han radiografiado dos patas claves: quiénes son los ladrones que actúan en Catalunya y qué falla, en nuestro sistema, que hace imposible combatir, por ahora, a los multirreincidentes que se han hecho los amos y señores, entre otros, del centro de Barcelona.
¿Quiénes son los multirreincidentes que roban en Barcelona?
Los Mossos han identificado tres grupos de ladrones que reinciden en los hechos delictivos en Catalunya, sobre todo en el área metropolitana, y que se mueven fácilmente por los municipios cercanos a Barcelona cometiendo robos o hurtos. Los que vienen de entornos marginales, en algunos casos con dependencias a las drogas, roban por necesidad. Los Mossos alertan de que es una minoría, pero también existen. Aquí es donde hay más personas de nacionalidad española. También hay un segundo bloque, con mezcla entre nacionales —pocos— y extranjeros —la mayoría—, que han optado por el robo como forma de vida, pero sin ninguna organización ni grupo estructurado. También han detectado un tercer bloque, mucho más peligroso, con bandas de diferentes nacionalidades, organizadas casi exclusivamente para cometer delitos, que han bautizado como “profesionales”. Y aquí hay de todo. No solo los que de forma profesional y organizada asaltan a personas en el centro de Barcelona para robar móviles o carteras —que pueden ser magrebíes o del Este—, también se suman otras personas que hacen robos en coches —personas de Sudamérica— o hurtos aprovechando descuidos —con personas del Este. Hay de todo.
En total, según los datos de los Mossos d'Esquadra, en el área metropolitana hay 2.700 individuos identificados que han tenido contacto con algún tipo delictivo de estos, de los cuales 451 se consideran multirreincidentes, que no dejan de ser multidetenidos; algunos aún no tienen sentencias firmes y, sobre el papel, todavía no son multirreincidentes —que es un término judicial. De estos detenidos de forma reiterada en casa nuestra, la mayoría tienen una media de 8 detenciones y unos 20 hechos delictivos cada uno. Esto, alertan especialistas de los Mossos, es solo una pequeña parte de los hechos reales, ya que no siempre son capturados ni siempre son arrestados.
¿Qué falla? El sistema no puede detener a los multirreincidentes
Pero si están identificados, los agentes de paisano los conocen y saben dónde trabajan, cómo lo hacen y dónde ir a buscarlos, ¿qué falla? ¿Cómo es que no se puede acabar con estos ladrones, devolverlos a sus países y sacarlos de circulación? Los Mossos ven con los cambios sobre la multirreincidencia aprobados en el Congreso de los Diputados de Madrid, a propuesta de Junts, que empiezan a dar frutos, pero aún es muy pronto. Sin embargo, los analistas que han liderado este nuevo plan Kanpai también han detectado que, si no cambian otras de las patas de la guerra contra los multirreincidentes, el sistema no tiene capacidad de revertir la situación ni aunque se detengan y se entreguen al juzgado una y otra vez.
El intendente Toni Rodríguez ha detectado seis deficiencias en el sistema que lo convierten en un aliado de los multirreincidentes, que han visto cómo en Catalunya, y en el Estado en general, por la composición social y el Código Penal, es un lugar ideal para sobrevivir cometiendo delitos. Desde los Mossos se asegura que la fragmentación del sistema, con intereses dispares en cada actor —policía, servicios sociales, jueces, fiscalía, sistema de salud, medios de comunicación—, complica la reacción unitaria al fenómeno. También aseguran que la precariedad de recursos impide una respuesta eficaz. Desde la Prefectura se ha iniciado, aseguran, una auditoría interna para analizar si los recursos son suficientes y si están bien organizados para hacer frente a la multirreincidencia.
También aseguran que la falta de flexibilidad del sistema impide poder dar respuestas más concretas y quirúrgicas al problema de la multirreincidencia, sumado, también, claro está, a un sistema legal anacrónico, completamente desfasado. Los Mossos, en este análisis, y según han explicado los responsables del plan, también creen que el sistema no tiene visión de perspectiva y que siempre quiere resultados a corto plazo, un hecho que es complicado de lograr y que hay que trabajar a largo plazo, a pesar de la inmediatez de resultados que, políticamente, se quieren conseguir. A la vez, también aseguran que hace falta que el cuerpo policial, como también todo el sistema público, sea más eficaz tecnológicamente. Sin ir más lejos, el sistema informático que gestiona todos los datos de los Mossos es de 1999. Ha llovido, desde entonces. El intendente de la Prefectura, Toni Rodríguez, ha asegurado que, tal como también ha hecho la Generalitat de Catalunya, el cuerpo necesita aplicar nuevos sistemas informáticos para transformarse y adaptarse a los nuevos tiempos.
Kanpai, o un brindis al sol
Todas estas deficiencias que ahora los Mossos han puesto sobre la mesa hacen que el sistema no tenga una respuesta para las personas que han optado, por A o por B, por delinquir de forma reiterada. El sistema ha perdido la capacidad de castigar, y, por lo tanto, de disuadir. Con el sistema en quiebra, el delincuente sabe que robar le saldrá más a cuenta que no hacerlo. Pero es que el sistema no solo no puede castigar, tampoco puede seducirlo. No hay alternativa legal que se pueda poner sobre la mesa. Esto hace, en definitiva, que la guerra contra el multirreincidente, que ve que en Catalunya robar, aunque sea de forma reiterada, sale a cuenta, sea casi imposible. Es por eso que el plan de los Mossos, este Kanpai, también se abre a hablar con los otros actores que forman parte de la ecuación para conseguir cambiar las condiciones que hagan más difícil la vida a los multidetenidos y que se marchen de nuestro país o que cambien el modus vivendi. No es un reto fácil el que se han propuesto los Mossos. Que todo esto no acabe solo con un ‘kanpai’ al sol, el tiempo lo dirá.