Una de las preocupaciones de los Mossos d’Esquadra, por el grado de inseguridad que genera —percepciones incluidas—, es la multirreincidencia. Se trata de personas, mayoritariamente extranjeras, que han encontrado en nuestro país su modus vivendi, aprovechándose de un sistema fallido que no solo no facilita una salida legal para quienes podrían optar por abandonar la delincuencia, sino que también ha perdido la capacidad de castigar y, por tanto, de disuadir a los ladrones de actuar. Si sale más a cuenta robar que no hacerlo, a causa del fallo del sistema judicial —penas bajas, saturación, tiempos excesivos—, ¿qué te puede llevar a no hacerlo?
En los últimos meses, con la aplicación del plan Tremall, los Mossos han apretado las tuercas a los multirreincidentes en Barcelona, con una gran labor en la ciudad liderada por la comisaria Montserrat Estruch y el intendente Rafa Tello, jefe de seguridad ciudadana de la región. Han desplegado dispositivos específicos para combatir cada modalidad delictiva: desde los ladrones de relojes hasta los que actúan con patinete o aprovechan los descuidos para vaciar carteras en el metro. Pero lo que han detectado los Mossos es que la acción concreta en Barcelona ha expulsado a los ladrones, ya sea de manera temporal durante los operativos más intensos o ya de manera estable. Ahora bien, como dice la teoría, los ladrones no desaparecen. Como mucho, se transforman y, en la mayoría de los casos, se desplazan a otro lugar donde las condiciones para actuar sean más favorables. Esto es lo que ha pasado en los últimos meses, según fuentes policiales.
Presión de los ladrones en Barcelona
Los ladrones han notado la presión en la ciudad de Barcelona, con los refuerzos de los grupos operativos de paisano y de los agentes uniformados de seguridad ciudadana (que realizan el 80% de las detenciones), así como con unidades de investigación reforzadas para intensificar la lucha. Y han empezado a actuar en otros lugares, como el aeropuerto de Barcelona, muy castigado por los hurtos, o también en l’Hospitalet de Llobregat y en Badalona. Aunque administrativamente quedan fuera de la ciudad de Barcelona y, por tanto, de la presión regional, en la práctica las fronteras no existen y los ladrones lo saben.
Ahora los Mossos, al detectar esta exportación de ladrones hacia los municipios vecinos, han decidido trasladar el plan Tremall a toda el área metropolitana, ampliando el ámbito de actuación a Badalona y a l’Hospitalet de Llobregat, con refuerzo de los equipos de orden público y una mayor coordinación con la Policía Nacional, sobre quien recae, por ahora, la competencia en materia de extranjería. Actualmente, en la ciudad y en las zonas de influencia, según datos de los Mossos, hay un total de 451 personas multidetenidas que han convertido los robos y hurtos en su modus vivendi. Los Mossos han hecho una radiografía del fenómeno, analizando también las deficiencias de un sistema en fallo que hace que muchos de ellos opten por no cambiar de “trabajo” ni marcharse del Estado.