Ningún cambio. La chica que acusa a Dani Alves de haberla violado en uno reservado de la discoteca Sutton de Barcelona el diciembre pasado también ha rechazado que el exjugador del FC Barcelona salga de la prisión, según el escrito presentado en el juzgado de Barcelona este martes por su abogada, Ester Garcia. La acusación particular ejercida por la chica es contundente: si los dos hubieran querido mantener relaciones sexuales consentidas, no las hubieran practicado en el pequeño baño, sino en la suitte, que tiene la sala de fiestas, se asegura en el escrito. Añade que la defensa del exjugador del Barça no ofrece argumentación que acredite un mayor arraigo; todo lo contrario, afirma que el hecho de que haya trascendido que su mujer, Joan Sanz, se quiera separar de él, muestra que nada lo liga a España. También manifiesta que su capacidad económica es la misma que cuando se acordó su prisión provisional, el 20 de enero pasado, y así, concluye: el riesgo de fuga del jugador sigue siendo elevado.

La Fiscalía ya presentó su escrito, la semana pasada, en el cual se opone a la libertad provisional del brasileño al asegurar que todavía "subsiste el riesgo de fuga" ante la gravedad de la acusación y su capacidad económica. El abogado de Alves, el penalista Cristóbal Martell, pidió su puesta en libertad, al asegurar que no huiría de la justicia y también puso en cuestión la credibilidad de la víctima. En concreto, aportó una pericial en la cual se analiza el comportamiento de las personas que había en aquel espacio de la sala de fiestas, y donde se descarta que la chica y sus amigas lo vivieran con miedo y presiones, como indican. De esta pericial, la abogada de la denunciante manifiesta que es una interpretación interesada y de parte.

Ahora, la titular del juzgado de instrucción 15 de Barcelona tendrá que analizar los escritos y la pericial y resolver si deja en libertad provisional o no a Alves. Si la resolución es negativa, como hasta ahora, puede presentar un recurso de reforma a la misma magistrada y después, un recurso de apelación a la Audiencia de Barcelona, como ya ha hecho una vez.

Las pruebas dactilares desmienten a Alves, según la acusación

Hace unas semanas, el exjugador del Barça pidió declarar ante la magistrada que lo investiga por el delito de agresión sexual. La conducción de Alves desde la prisión Brians 2, situada en Sant Esteve Sesrovires, hasta los juzgados de Barcelona, se retrasó unas horas, ya que hubo una incidencia en la comunicación de la orden judicial. Delante de la magistrada Concepción Canton, Alves dio su cuarta versión de los hechos: mantuvo relaciones sexuales con la chica de 23 años, con penetración, y asegura que estas fueron consentidas. Y justificó las otras tres versiones para esconder la infidelidad a su mujer, Joana Sanz.

Con respecto a esta nueva declaración, la abogada de la chica ha expuesto que el exjugador del Barça en la primera declaración primero negó cualquier contacto, pero al final admitió un contacto sexual (felación), según él, consentido. Legalmente, una penetración vaginal y una felación es castigada de forma igual, si no hay consentimiento, ya que la agresión sexual es definida como "el acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal", y que el autor puede ser  castigado de cuatro a 12 años de prisión. Añade, además, que Alves se vio obligado a reconocer  las relaciones sexuales por las pruebas biológicas encontradas. E, incluso, declara que su declaración no coincide con el resultado de las pruebas practicadas, como las huellas dactilares en el baño, que -asegura- corroboran la tesis de la víctima.

Días después de la declaración, la defensa del jugador pidió su libertad provisional, hasta la fecha del juicio, que puede tardar unos meses más, y que la magistrada aprobara las medidas cautelares que hagan falta, como la retirada de los dos pasaportes (español y brasileño), además de fianza y comparecencias en el juzgado.

Los argumentos contrarios

Los argumentos de la Fiscalía y de la acusación particular vuelven a ser los mismos que expuso la sección 3.ª de la Audiencia de Barcelona para mantener Dani Alves en prisión preventiva: la elevada pena que implica el delito de agresión sexual; además, indicaba que hay indicios que corroboran la versión de la chica, como las huellas en el pequeño lavabo, donde entraron los dos de forma separada, y alta capacidad económica del jugador que le permitiría para huir del país y no ser juzgado.

La defensa de Alves ha insistido en que su capacidad económica se ha visto reducida porque le han suspendido bastantes contratos publicitarios, así como del equipo de fútbol de México, que le rescindió el contrato al hacerse pública la acusación de violación y su encarcelamiento. Por ahora, pues, Alves no tiene fácil poner un pie fuera de la prisión. El colapso que arrastran las secciones de la Audiencia de Barcelona, que es donde será juzgado, es el único argumento que podría reclamar para su puesta en libertad, y con bastantes controles.