La muerte de Sergio Jiménez Ramos, el joven de 37 años de Vilanova i la Geltrú, ha vuelto a poner bajo el foco mediático a Simón Pérez, una figura conocida en internet desde hace años y asociada a contenidos polémicos y extremos. Aunque no aparece directamente como responsable de los hechos, su nombre está estrechamente vinculado al entorno digital donde se movía la víctima. La muerte del hombre de Vilanova i la Geltrú, durante un directo donde consumía droga y alcohol, está ahora bajo investigación de los Mossos d’Esquadra.

¿Quién es Simón Pérez?

Pérez alcanzó notoriedad pública hace años a raíz de un vídeo viral sobre hipotecas a tipo fijo, pero con el tiempo su actividad en las redes derivó hacia retransmisiones relacionadas con drogas, retos absurdos y contenido autodestructivo. En aquel vídeo, que forma parte del imaginario colectivo de internet contemporáneo, aparecía con una mujer, su pareja, y, visiblemente drogados, daban consejos sobre inversiones; pero el personaje se acabó comiendo a la persona y acabó despedido. Esta trayectoria le ha comportado el veto de diversas plataformas, hecho que lo empujó hacia canales alternativos y espacios menos regulados, sobre todo canales privados donde cobraba por hacer este tipo de shows para pagarse la droga y el alcohol. Las imágenes que se han visto últimamente de él muestran a un hombre caído en desgracia, desmejorado y completamente devorado por las drogas. Ha llegado a recaudar unos 100 euros para comprarse la droga y consumirla en directo ante un grupo de seguidores que lo animaban e insultaban en directo por plataformas digitales o canales privados de Google Meet, donde él colgaba sus contenidos y compartía los enlaces para entrar a los encuentros secretos.

Según personas cercanas a su entorno, Pérez habría impulsado un modelo basado en la creación de pequeños streamers que actuaban como sustitutos o prolongaciones de su propio contenido extremo y narcisista. Estos creadores, entre los que se encontraba Jiménez Ramos, operaban en plataformas o espacios donde él no tenía acceso directo, pero mantenían una relación indirecta con su comunidad digital. Aunque Pérez ha asegurado públicamente que había advertido de los riesgos de este tipo de retos y que no se considera responsable, su figura aparece de manera recurrente en conversaciones, grupos y dinámicas que rodean este ecosistema. Con la investigación policial en marcha y el debate social abierto, su papel —como referente, impulsor o simple espectador— continúa siendo objeto de análisis. Después de saberse que, incluso, podría acabar siendo acusado de inductor, TikTok también ha vetado al conocido Simón Pérez y ha cerrado su cuenta, donde tenía unos 23.000 seguidores.