Una droga minoritaria en Europa que ha empezado a expandirse en los narcopisos del barrio del Raval de Barcelona. Así es shabú, que es como conocen las filipinos y las mafias originarías de este país asiático a la metanfetamina. Esta sustancia estupefaciente de diseño es una de las más peligrosas del mundo y es comúnmente utilizada para trabajar varios días seguidos sin dormir o descansar. La euforia y la hiperactividad contrastan con la ausencia de hambre o sueño de los que las consumen. Su bajo coste y el hecho de ser diez veces más potente que la cocaína, por ejemplo, la han posicionado entre las predilectas de los drogadictos de la capital catalana, según ha explicado 20 minutos. Esto se puede ver tanto en reportajes sobre el barrio del distrito de Ciutat Vella como en las intervenciones policiales en los puntos de venta y denuncias vecinales, donde ya se ha empezado a nombrar la nueva (pero no tan novel) shabú.

La metanfetamina filipina arrasa en Barcelona

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva muchos años alertando sobre las nuevas drogas de diseño, entre las cuales se encuentra el shabú. Sin embargo, no deja de ser más que lo que en Occidente se conoce como cristal, pero con una potencia extrema por su realización sintética. De hecho, en Filipinas, el presidente del país, Rodrigo Duterte, lleva años luchando contra el shabú como si fuera una cuestión de estado. Esta droga, que provocó que el líder asiático empezara una cacería sanguinaria en todo el archipiélago, triunfa entre las personas y consumidores habituales con menos recursos económicos de Manila y de otras ciudades.

Ahora, en Barcelona ha empezado a ganar mercado, según las fuentes del medio citado. Dado que las asociaciones de la comunidad filipina en el barrio del Raval han emitido varios comunicados denunciando el incremento de estas sustancias, así como su venta y consumo en la zona. La metanfetamina es un estimulante poderoso y muy adictivo que además desequilibra el sistema nervioso central. La dependencia de esta droga puede llevar a una tolerancia tal que cuando se llega al punto de la sobredosis ya es imposible detenerlo.

El riesgo para la vida humana de esta droga va desde una sobredosis aguda por el consumo crónico de metanfetamina hasta la muerte. En el primer caso pueden sufrirse trastornos psiquiátricos similares a los de una esquizofrenia paranoide, que son conocidos como psicosis anfetamínicas. También puede afectar a los dientes, que van deteriorándose con más rapidez que con otras sustancias.