La macrofiesta ilegal que se había instalado en las afueras de Conesa (Tarragona) y que El Caso.com avanzó el sábado ha quedado definitivamente desmantelada este lunes después de cuatro días de fiesta ininterrumpida para celebrar el Carnaval. El dispositivo de los Mossos d’Esquadra se dio por concluido ayer por la tarde, cuando los últimos asistentes abandonaron el espacio, situado en unos terrenos a unos tres kilómetros del municipio, cerca de la carretera TV-2244. Durante el fin de semana, la concentración llegó a acoger unos 3.000 participantes y unos 500 vehículos, cifras muy superiores a las estimaciones iniciales de los Mossos. Cuando los agentes pudieron acceder a la zona, confirmaron que se trataba de una fiesta como hacía tiempo que no se veía en Catalunya.

Según ha informado la policía catalana, el operativo especial se activó el viernes por la noche con la participación de unidades de seguridad ciudadana de Montblanc y Valls, tráfico, policía administrativa y ARRO, con el objetivo de controlar los accesos y evitar que se añadiera más gente. Los puntos de control se mantuvieron hasta el domingo a las dos del mediodía, y posteriormente se continuó patrullando la zona mientras los asistentes marchaban escalonadamente hasta última hora de la tarde. La presión policial, aseguran los Mossos, impidió que los organizadores alargasen la fiesta varios días más, que, según la policía, era su intención.

En el marco del dispositivo, los agentes interpusieron dos denuncias por tenencia de drogas y tres por conducir bajo los efectos de estupefacientes, con inmovilización de los vehículos, además de una denuncia del Servei Català de Trànsit. Pese a la gran afluencia de personas en esta fiesta ilegal celebrada en pleno temporal de viento, no se registraron incidentes graves ni molestias destacables en el pueblo, de poco más de un centenar de habitantes. La rave se había iniciado el viernes por la noche y, a pesar del barro y las dificultades de acceso a los caminos rurales, centenares de vehículos y caravanas continuaron llegando durante horas hasta saturar los alrededores del municipio.

Una rave de Carnaval multitudinaria

Con la salida de los últimos participantes este lunes, el paraje ha quedado vacío y el dispositivo policial cerrado, poniendo fin a una de las concentraciones ilegales más multitudinarias de los últimos meses en el Camp de Tarragona, una zona donde los raveros venidos de toda Europa parece que se sienten como en casa. Cabe recordar que hace pocos años Sarral, también en la Conca, fue escenario de una fiesta ilegal que también se alargó durante días y que los Mossos tampoco pudieron evitar. La policía catalana, aunque vigila y tiene protocolos de actuación para anticiparse a este tipo de fiestas, que se organizan por internet y con personas extranjeras y autóctonas, no siempre las puede evitar.

El material que sirve de barras y de equipos de música llega de otros lugares de Europa, pero tienen siempre cómplices locales que se encargan de localizar lugares ideales para hacer esta clase de fiestas. Algunos de los conductores extranjeros identificados en la salida de la fiesta explicaron a la policía que ahora iban en dirección a otro punto del Estado donde se organiza otra fiesta. Los asistentes vecinos de zonas cercanas, en cambio, el lunes fueron recogiendo para volver al trabajo este martes.