Ni la lluvia ni el fuerte viento pueden contra el fin de semana de Carnaval. En las afueras de Conesa, un pequeño pueblo de la Conca de Barberà (Tarragona) de poco más de 100 habitantes, se congregan desde este viernes unas 250 personas en una rave que ha desafiado los elementos y que aún continúa a todo trapo. Según ha podido saber El Caso.com, se ha tenido conocimiento de esta fiesta ilegal sobre las once de la noche de este 13 de febrero y durante la mañana de hoy los Mossos d'Esquadra se han desplazado hasta allí para controlar los accesos a la zona, junto a la carretera TV-2244, para evitar que se sume más gente.
A pesar de las medidas de seguridad de la policía catalana, parece que a los vecinos, de momento, según han explicado a este medio, no les molesta la fiesta ni el trasiego de los más de 300 vehículos -entre coches, autocaravanas e, incluso, camiones- que han ido pasando por el pueblo. La zona donde los 'raveros' han decidido montar la fiesta sin autorización, no muy lejos del municipio, en algún punto de la mencionada carretera que une Conesa y Llorac, ha quedado toda embarrada a raíz de las lluvias de estos últimos días, pero esto no ha supuesto ningún impedimento para los asistentes, que han resuelto el problema aparcando los coches y haciendo el último tramo hasta la rave a pie.
Rave en marcha, pero controlada
Los Mossos mantienen los controles alrededor de la fiesta tanto para evitar que la situación se descontrole con la posible llegada de más personas, que ya superan con creces el número de vecinos, como para asegurarse de que todo el mundo que se va lo hace en las condiciones adecuadas, haciéndoles pruebas de alcoholemia y de drogas. De momento, no se ha identificado a ninguno de los responsables de montar esta rave que, por ahora, no parece generar problemas a los habitantes de Conesa, algunos de los cuales han asegurado que la fiesta incluso "acompaña y da calidez".