La disputa que existe entre los ciclistas y los peatones es un problema que pasa en todas las calles de Catalunya y que muchas veces, por cuestión de ego, de no saberse las normas municipales o incluso por falta de civismo es muy difícil que disminuyan. Hay ocasiones que son los ciclistas los que van por aceras muy estrechas, hacen adelantamientos peligrosos o incluso no respetan las señales de tráfico. Muchas otras, sin embargo, son los peatones los que circulan por los espacios reservados para las personas que llevan bicicleta.

El martes 26 de agosto, un ciclista de la calle Pedret, en Girona, estaba circulando por el carril bici poco después de las cinco de la tarde cuando, según explica la víctima al Diari de Girona, se encontró un camión que obstruía el paso a la altura del número 138 de la calle.

El ciclista, al ver que su paso sería interrumpido, pidió a los tres operarios de la construcción, que tenían el camión mal aparcado, que le dejaran paso. Los trabajadores, dos de pie y uno apoyado en una caja de luz, hicieron caso omiso y, al ver al ciclista acercarse, el que estaba sentado se levantó y se situó en medio de la vía reservada para los ciclistas, provocando el hombre que llevaba la bici que lo tuviera que esquivar y estando a punto de sufrir un accidente con un vehículo que circulaba en aquel momento.

Amenazas de agresión incluso delante de los Mossos

El ciclista, según explica, recriminó la actitud del operario, que había hecho una maniobra peligrosa y este reaccionó de manera violenta, cogiendo un casco de obra y amenazándolo en tirárselo. La situación se hizo tensa, ya que los trabajadores se animaron y empezaron una discusión con el ciclista, donde lo provocaban, principalmente, de ser él quien había provocado esta situación.

El ciclista, harto, y viendo la escalada de tensión que se había producido en pocos minutos, llamó al 112, pidiendo la intervención de los agentes de los Mossos d'Esquadra. Cuando los operarios supieron que la policía estaba en camino, se les acabó la fanfarronería y dos de ellos cogieron el camión y decidieron marcharse del lugar de los hechos, uno de ellos, el que había amenazado con el casco.

Mientras esperaban en los agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana, el ciclista explica al Diari de Girona que el operario de obra que se había quedado se había levantado las mangas y lo había enseñado unas cicatrices, que decía que habían sido provocadas con un cuchillo, y dejaba claro que no tenía problema a agredirlo aunque estuviera delante de la policía. Una vez los Mossos llegaron al lugar, las amenazas frenaron de golpe e identificaron a los dos hombres. Además, cogieron datos físicos de los dos operarios que se habían marchado, para facilitar su localización en caso de que se efectuara la denuncia.