La búsqueda de los servicios de emergencia de Indonesia continúa a contrarreloj para encontrar a los cuatro miembros de la familia de València que el pasado 26 de diciembre naufragaron mientras navegaban cerca de la isla de Padar, en el Parque Nacional de Komodo, al este de Bali. Este martes, 6 de enero, las autoridades han localizado el cadáver de una persona en la zona donde se hundió el barco y donde buscaban los cuerpos de los dos menores que aún continuaban desaparecidos. El cuerpo de la víctima ha sido trasladado para ser sometido a una autopsia y a un proceso de identificación, que ha permitido confirmar que se trata de Mateo, el hijo de 9 años de Fernando Martín, fruto de un matrimonio anterior, que también perdió su vida en el naufragio. A estas alturas, solo queda por localizar el cuerpo de uno de los menores, Quique, de 10 años.
En la embarcación, llamada KM Putri Sakinah, viajaban once personas en el momento del naufragio: seis miembros de una misma familia, cuatro tripulantes y un guía turístico. Los trabajadores, la madre y una hija pudieron salir ilesos del accidente. Los otros cuatro, el padre y tres menores, no tuvieron tanta suerte y, un día después de su desaparición, el 27 de diciembre, las autoridades ya los dieron por muertos. Desde aquel momento, la Agencia de Investigación y Rescate de Indonesia ha trabajado sin descanso para localizar a los cuatro desaparecidos. Dos días después, el lunes 29 de diciembre, apareció el cadáver de la hija de 12 años, Lia, a una milla náutica de donde se hundió el barco.
Nueve días después del accidente, este domingo 4 de enero, los servicios de emergencia localizaron a Fernando Martín, el padre de la familia. La víctima, de 44 años, era muy conocida y querida en el mundo del fútbol, ya que era el entrenador del equipo femenino B del Valencia CF.
El mal tiempo, causa del naufragio
Las autoridades de Indonesia también han abierto una investigación para saber qué ocurrió en la embarcación donde viajaba la familia valenciana. Según apuntan las primeras informaciones, el barco recibió el impacto violento de olas de hasta tres metros de altura. A consecuencia del choque, el motor se detuvo, la embarcación se partió y se hundió en cuestión de minutos.