Estás paseando tranquilamente de noche, después de cenar, y se te acerca una persona preocupada, pidiéndote por favor el móvil unos minutos para buscar un hotel y reservar una habitación. Ante esta situación, sería natural que le dejaras el teléfono a la pobre persona angustiada para que no pase la noche al raso, pero por ser una buena persona e intentar ayudar a los demás, podrías acabar metido en un problema bien gordo.
Este es el nuevo método que utilizan un montón de estafadores, aprovechándose de la buena fe de las personas, y causándoles un montón de inconvenientes muy serios. La Policía Nacional ha detenido a cuatro hombres de entre 20 y 34 años en Alicante, por usar esta técnica y robar 12.300 euros a sus víctimas. Los delincuentes fingían que se habían quedado colgados y no tenían dónde pasar la noche. Se acercaban a personas que encontraban paseando y les pedían su teléfono para buscar un lugar donde poder dormir, una petición aparentemente razonable que les llevaba unos minutos. Una vez las víctimas les daban el teléfono, los delincuentes dejaban de actuar y huían con el móvil en la mano. Tenían un coche con un cómplice esperándoles cerca, subían rápidamente y dejaban atrás a los propietarios del teléfono, a menudo, personas mayores, para evitar que los pudieran atrapar a tiempo.
Vaciar la cuenta y vender el teléfono
Una vez perdían de vista a las víctimas, los delincuentes accedían a la aplicación de la banca online y hacían transferencias a sus cuentas, una estrategia que les sirvió para acumular más de 12.000 euros. Las víctimas pensaban que los ladrones solo querían el teléfono, pero este era solo el primer paso. Los estafadores no solo se quedaban el móvil, sino que aprovechaban que estaba desbloqueado para sacar tanto dinero como pudieran de las cuentas bancarias. Además, como lo hacían de noche y tenían el móvil de las víctimas, estos no tenían ninguna forma de bloquear rápidamente el acceso al banco. Una vez los propietarios lo bloqueaban, los ladrones vendían el aparato en el mercado negro.
