Los estafadores son expertos en aprovecharse de la gente. Solo necesitan saber qué quieren o qué les da miedo para manipularlos y conseguir su información personal y dinero. Muchas veces, las estafas no tienen un objetivo específico, sino que intentan llegar al máximo público posible. En otros casos, sin embargo, los ciberdelincuentes deciden ser más específicos, una estrategia que limita el número de posibles víctimas, pero hace que las que realmente se ven afectadas tengan más posibilidades de caer en el engaño. Estos fraudes pueden ir dirigidos a cualquier persona, a menudo por su profesión, y uno de los grupos preferidos es el de los actores y actrices. Por lo tanto, si te interesa actuar, ten cuidado con este tipo de engaños.

La mayoría de estas estafas siguen un mismo patrón. La víctima primero recibe un correo, SMS o un mensaje en alguna red social diciendo que han encontrado su perfil, les ha gustado y le plantean la posibilidad de trabajar juntos. Los ciberdelincuentes acostumbran a utilizar el nombre de producciones importantes, haciendo creer a la víctima que aquel papel podría cambiarle la vida, asegurándose de que sea más descuidada. Los estafadores ofrecen hacer una audición digital, plantando el cebo, y esperan que la víctima acepte.

Castings falsos

En algunos casos, los ciberdelincuentes piden dinero para poder presentarse a la audición, una idea totalmente impensable en los casos reales y serios. Otros ofrecen cursos, clases o sesiones de fotos a cambio de un precio. También los hay más sutiles, que no piden dinero, pero sí que solicitan información personal, como el DNI, la dirección o el número de teléfono, fingiendo que lo necesitan. Si la víctima se lo cree, los ladrones utilizan estos datos privados para conseguir engañarle o entrar en su cuenta bancaria, dejándolo sin dinero y desapareciendo después, demostrando que ellos también son actores de primera categoría.