En un momento en que la siniestralidad vial continúa siendo una de las grandes preocupaciones en las carreteras catalanas y el Servei Català de Trànsit (SCT) apuesta por más radares, más cámaras e incluso inteligencia artificial para intentar reducir los accidentes, un agente de la especialidad de Trànsit de los Mossos d’Esquadra ha hecho pública una carta abierta que pone el foco en otra cuestión: el estado interno del servicio encargado, precisamente, de velar por esta seguridad vial. No es la primera especialidad que pone el grito en el cielo: hace meses fueron los investigadors quienes dijeron basta y reclamaron cambios estructurales en las unidades de investigación territoriales y también centrales para evitar el colapso total ante los cambios de fondo que se viven en todo el país.
Una especialidad envejecida
En el texto, que recoge SAP-FEPOL, el agente se pregunta qué papel juegan hoy los especialistas de Trànsit y alerta de que el problema no es solo de recursos materiales o de medidas externas, sino estructural. Según denuncia, la especialidad de Trànsit se está envejeciendo de forma acelerada y no se está haciendo nada efectivo para rejuvenecer los efectivos, un hecho que complica su mejora real. El agente recuerda que buena parte de los efectivos actuales proceden de las primeras promociones de Trànsit y de antiguas hornadas del cuerpo. Esto, asegura, comportará que en pocos años se produzca una importante oleada de segundas actividades y jubilaciones casi simultáneas que pueden dejar el servicio en una situación delicada si no se ha planificado con tiempo. «Hace años que se habla de la necesidad de rejuvenecer la especialidad, pero no se ha hecho nada», lamenta el agente en esta carta.
Una de las principales críticas se centra en cómo han cambiado los procesos de acceso a Trànsit. Tradicionalmente, era necesario superar un temario extenso, pruebas físicas, test de personalidad, revisión médica y una entrevista personal. En los últimos concursos, sin embargo, según este agente, todo ello se ha reducido prácticamente a una única prueba de conocimientos. El motivo oficial es acortar los procesos, pero, en la práctica, denuncia, esto ha convertido el acceso en una cuestión casi exclusiva de méritos y antigüedad. ¿Y qué acaba pasando? Los agentes jóvenes lo tienen muy difícil si no obtienen una nota muy alta, mientras que personas con más antigüedad, pero con una carrera operativa mucho más corta por delante, pueden acceder con mayor facilidad y conseguir una plaza fija en Trànsit. «¿Tiene sentido invertir en la formación específica de un agente de 52 o 53 años que en pocos años dejará la primera línea de carretera, mientras se deja fuera a personal con décadas de servicio potencial por delante?». La pregunta es pertinente.
Pensar el futuro de Trànsit
La carta también pone sobre la mesa que, actualmente, Trànsit es la única especialidad de los Mossos a la que se accede con plaza fija sin entrevista personal, un hecho que, según el agente, hace pensar que el criterio no es tanto seleccionar perfiles adecuados para el trabajo en carretera como simplemente cubrir vacantes para cumplir el expediente. Más allá del sistema de acceso, el texto critica la ausencia de un proyecto estratégico a largo plazo por parte de la Comissaria General de Mobilitat (CGMO). Según el agente, sería necesario planificar con una mirada de veinte o veinticinco años vista qué especialistas necesitará Trànsit, cómo deben formarse, qué perfil deben tener, qué material y parque móvil se requerirá y cómo se debe construir un proyecto que dé sentido y continuidad a la especialidad, teniendo en cuenta, también, que será necesario analizar cómo se relacionarán coches conducidos por personas y vehículos autónomos, ya sean drones o de los que circularán por carretera. Un futuro que parece lejano, pero que está a la vuelta de la esquina.
Trànsit de los Mossos, según denuncia este agente en una carta abierta, vive en una dinámica de ir «tapando agujeros» que, tarde o temprano, puede acabar generando una «crisis interna». El agente admite que quizá ya es tarde para modificar el concurso actual, pero pide que, de cara a los próximos procesos, se recupere un mínimo de rigor en la selección, con una prueba teórica con un temario completo y una entrevista personal para valorar el perfil de los candidatos. La carta, que ya circula entre efectivos del cuerpo, pone sobre la mesa un debate que hace tiempo que ronda dentro de la especialidad: si Trànsit está realmente preparado para afrontar los próximos años con garantías o si el problema no está solo en la carretera, sino también en el modelo con el que se está gestionando internamente el servicio que debe vigilarlas.