La mayoría de las estafas buscan conseguir el dinero de sus víctimas, o al menos, robarles los datos personales para poder acceder a la cuenta bancaria y, de esta manera, dejarlos sin ahorros. Hay fraudes, sin embargo, que van más allá, y no solo te dejan sin dinero, sino que pueden llegar a dejarte sin trabajo, como le ha pasado a un trabajador que ha acabado despedido por culpa de un engaño. Además, el hombre tendrá que pagar dinero a la empresa por el malentendido que ha causado el estafador.
La víctima estaba trabajando un día como cualquier otro, haciendo gestiones bancarias, cuando su jefe le llamó. El superior le pidió que hiciera una transferencia a una cuenta específica y él, haciendo su trabajo y obedeciendo a su jefe, envió el dinero. El problema, sin embargo, es que su jefe no había hablado con él, sino que quien le había pedido hacer la transferencia había sido un ciberdelincuente que, aprovechándose de la inteligencia artificial, había suplantado la voz del jefe para pedirle al trabajador que le enviara dinero a su cuenta. Cuando esto se descubrió, ya era tarde: la transferencia había sido enviada y el dinero ya no podía recuperarse.
Sin trabajo y con deudas
Aquí no terminaron las pesadillas para la víctima de la estafa, ya que la empresa la culpó por los hechos y la despidió. Según justificaban desde la empresa, tenían derecho a despedirla porque el trabajador había hecho unos cursos precisamente para concienciarlo de las estafas que utilizaban llamadas e inteligencia artificial para engañar a sus víctimas. El trabajador se quedó sin trabajo de la noche a la mañana y, para complicar aún más la situación, la empresa le exige que devuelva de su bolsillo el dinero que envió al estafador. Aunque no sea el engaño más común, no es la primera estafa en la que el ciberdelincuente se hace pasar por el jefe de un trabajador y le pide una transferencia.