Un robo ha acabado en tragedia esta madrugada en Tàrrega. Unos ladrones han entrado en casa de un vecino de la capital de la comarca del Urgell este sábado, cuando faltaban pocos minutos para las cinco, y lo han matado de un tiro. El suceso ha tenido lugar en un domicilio de la calle de la Segarra, en circunstancias que a estas alturas están bajo investigación de los Mossos d'Esquadra del Área de Investigación Criminal de la Región Policial Ponente. Los servicios de emergencias han recibido el aviso en torno a las 4:50 horas, y han enviado a varias patrullas de la policía catalana y de la Policía Local de Tàrrega, así como ambulancias del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM).

Cuando han llegado los agentes, han encontrado al propietario de la vivienda tendido en un charco de sangre con una herida de bala. Los paramédicos han intentado salvarle la vida, pero, desgraciadamente, no han podido revertir la parada cardiorrespiratoria en que se encontraba, y han tenido que declarar su muerte in situ. En el domicilio también estaban el hermano y la mujer de la víctima, que han recibido una paliza para evitar que interfirieran. 

Los ladrones han escapado

A la llegada de las patrullas, los presuntos ladrones habían escapado, dejando al hombre, de 86 años, a su suerte. A estas alturas los Mossos d'Esquadra están investigando las circunstancias y los motivos exactos de este crimen, y el caso ha quedado bajo secreto de sumario mientras duren las actuaciones. Lo que se puede saber hasta ahora, sin embargo, es que los asaltantes habrían escalado hasta una de las ventanas del primer piso, que han roto para poder entrar. El robo habría acabado con los ladrones disparando un tiro al inquilino de la vivienda que intentaban robar a altas horas de la noche, y con ellos escapando inmediatamente después sin dejar rastro.

Los agentes de los Mossos han abierto una investigación para aclarar los hechos, y a estas alturas están buscando a las personas que han puesto fin a la vida de este hombre durante este suceso que se investiga como un robo que se ha torcido. Los investigadores se plantean la posibilidad de que el propietario se haya despertado al oír entrar a los ladrones, y les haya plantado cara con una pistola que guardaba en la habitación para evitar que le robaran, con la consecuencia de recibir un tiro por parte de los delincuentes con la misma después de cogerla de las manos de la víctima.