Una mujer mayor entraba en el portal de su casa el pasado 17 de enero, a las tres de la tarde, en una calle cercana a la avenida del Carrilet, en el barrio de Sant Josep de L'Hospitalet de Llobregat. Detrás de ella, un hombre de 36 años, ecuatoriano, que en agosto de 2025, pocos meses atrás, había salido de la cárcel tras haber cumplido condena por robos violentos. El hombre, que acumula 50 antecedentes policiales, acorraló a la mujer y, con una navaja, la amenazó. Le dijo que la apuñalaría si no callaba y se dejaba robar. La mujer se resistió al asalto y gritó. El hombre, que siempre actúa con mucha violencia, golpeó a la mujer, dejándola en el suelo, herida. Sus gritos pusieron en alerta a un vecino del bloque, que salió y persiguió al malhechor por la calle, al grito de «ladrón».

Con la ayuda de otros vecinos, más jóvenes, lo pudieron retener en la calle de la Riera dels Frares, a pocos metros de donde había asaltado a la mujer, hasta que llegó una patrulla de los Mossos d'Esquadra, que lo detuvieron por el robo violento a la mujer mayor en el portal de su casa. La colaboración ciudadana fue clave, primero para hacerlo marchar del bloque y que dejara de golpear a la mujer, y también para evitar que huyera y pudiera ser arrestado. Un ciudadano, al ver al ladrón correr perseguido por un hombre, paró su coche y se le lanzó encima de él. Los agentes de los Mossos, que registraron al hombre ya detenido, le encontraron una navaja encima, la que había utilizado para amenazar a la mujer mayor cuando entraba en su casa.

Multirreincidente con 50 antecedentes

La identificación del ladrón permitió saber que se trata de un hombre que acumula 50 antecedentes, y que parte de estas detenciones, siempre por robos violentos a personas vulnerables, sobre todo gente mayor, se han registrado en los últimos meses, desde que en agosto de 2025 salió de la prisión. Según ha podido saber El Caso.com, el último mes, antes de este hecho, ya se le había detenido tres veces más. Después de arrestarlo, lo entregaron al juzgado de guardia que, contra todo pronóstico, y por presión de un duro escrito de la Fiscalía, que ponía de relieve el alto peligro de reincidencia, lo envió a prisión. La detención de personas con muchos antecedentes, y que continúan activos —a pesar de haber pasado por la cárcel—, permite a los Mossos rebajar las estadísticas. Y ya se ha notado. Desde el 17 de enero que fue arrestado, este tipo de delitos han sufrido un descenso en L'Hospitalet, la segunda ciudad de Catalunya.