Las operaciones estéticas, aunque normalmente se llevan a cabo por voluntad de los clientes y no por necesidades médicas, se pueden complicar seriamente e, incluso, causar la muerte. Es lo que le ha sucedido a la joven colombiana Michelle Suárez Arcila, una chica de 22 años que recientemente se había sometido a dos intervenciones estéticas. Aunque la operación fue bien, los días siguientes la joven empezó a notar molestias, pero la clínica donde se operó no consideró que su vida estuviera en riesgo. Desgraciadamente, la chica ha acabado muriendo a causa de las complicaciones de las operaciones, y ahora su madre denuncia presuntas negligencias médicas en el procedimiento.

Michelle acudió al Centro Quirúrgico Limonar, situado en la ciudad de Cali (Colombia) para someterse a una liposucción y un aumento de glúteos. La intervención se llevó a cabo a la clínica y sin incidencias. No obstante, en las doce horas posteriores de recibir el alta, la joven empezó a sentir molestias, sufrir desmayos e incluso infartos, complicaciones que, presuntamente, la clínica ignoró completamente. Como la joven no mejoraba y los médicos de la clínica no ofrecían ninguna solución, su madre avisó una ambulancia, de que trasladó de urgencia a la chica hasta el hospital, donde ha acabado muriendo. La joven víctima, además, ha dejado huérfana a su hija, de solo de tres años.

La Michelle se desmayó siete veces y sufrió tres infartos antes de ser atendida en un hospital

Una vez transcurridas 24 horas desde la dos cirugías estéticas, los médicos de la clínica enviaron a la joven a su casa. Allí, doce horas después, empezó a sentir las primeras molestias. Según ha relatado a Adriana María Arcila, la madre de la víctima, a los medios locales, uno de los glúteos de la chica se inflamó, causándole un gran dolor. A medianoche, los síntomas, que habían seguido empeorando, eran ya muy preocupantes. La chica se desmayó un total de siete veces, y según han confirmado los sanitarios del hospital donde fue tratada, había sufrido tres infartos. Esta situación duró unas tres horas, desde medianoche hasta las tres de la madrugada, en las cuales la madre de la Michelle no paraba de llamar, desesperada, a la clínica donde se operó su hija. "Empecé a llamar al cirujano y a los anestesiólogos, y nadie me contestaba. A las tres de la madrugada hablé con uno, pero no sirvió de nada", lamenta la madre. Finalmente, avisó una ambulancia, de que trasladó la Michelle hasta el hospital, donde ha muerto horas después.

La madre de la víctima denuncia negligencias médicas a lo largo de todo el proceso quirúrgico

Adriana también ha relatado a los medios locales que todo el proceso quirúrgico al cual se sometió su hija no le inspiraba confianza. Según afirma, el médico atendió a su hija por teléfono y programó la cita sin verse previamente en la clínica; además, el cirujano, presuntamente, tampoco solicitó pruebas ni electrocardiogramas. Por todo eso, la mujer califica la intervención de "negligencia", y ha hecho público el caso para evitar que otra joven pierda la vida por las mismas causas: "Este doctor no puede volver a cometer los mismos errores con otra paciente. No es justo que hagan eso, es una negligencia médica, no tendrían que haberla dejado salir de la clínica".

La clínica mantiene que la víctima se operó siguiendo todos los protocolos y requisitos

La clínica, y concretamente el cirujano a quien la familia de la Michelle acusa de una presunta negligencia médica, que no había hecho ningún comunicado sobre la trágica muerte de la joven, finalmente se ha pronunciado respecto de los hechos. El médico que la operó, Hernán Olmedo, ha expuesto que la paciente fue intervenida "con todos los requisitos legales y protocolos que se necesitan en un procedimiento ambulatorio que se hace de la manera más segura", según ha sabido el medio Pulzo.