Los autobuses se han convertido en uno de los principales medios de transporte a la hora de traficar con grandes cantidades de droga. En este sentido, Barcelona se ha convertido en uno de los centros neurálgicos del narcotráfico, así como del contrabando de tabaco o el tráfico de personas. La capital catalana ha pasado a ser la puerta de entrada de las sustancias ilegales a Europa para que después se distribuyan por carretera hasta el resto de países. No son pocas las detenciones de traficantes que se hacen en la estación del Nord, pero todavía hay un segundo punto muy activo en Catalunya: la Jonquera
Cazada yéndose a Francia con marihuana, hachís y anfetaminas
Si los delincuentes piensan que una vez han salido de Barcelona ya pueden estar tranquilos, están muy equivocados. Justo antes de llegar a la frontera con Francia, la Policía Nacional hace controles para prevenir tanto la inmigración clandestina como el tráfico de drogas. En uno de estos, en un área de servicio, identificaron a los pasajeros de un autobús que hacía la ruta entre Barcelona y París. La actitud de una de las pasajeras, muy nerviosa e intentando evitar a la policía, llamó la atención de los agentes que estaban efectuando el control y decidieron que examinarían su equipaje con especial atención.
Al abrir las dos maletas que llevaba la mujer, se encontraron 90 pastillas de hachís, así como diecinueve sobres individuales y cinco botes pequeños con la misma sustancia, en total unos 10,289 kilos. Además, también había 1,4 kilos de marihuana y 86 sobres individuales "gummy some loves", 29 cápsulas de anfetamina y 40 botes con 250 ml de codeína, una sustancia utilizada habitualmente para la fabricación de droga. Ante todo esto, la chica, de 26 años, quedó detenida acusada de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas.
