Se ha acabado la ganga para una madame con varios prostíbulos en Barcelona. Los Mossos d'Esquadra la han detenido, después de casi dos años de investigaciones, y han desmantelado el chiringuito que tenía montado con su madre y su pareja sentimental, con quienes dirigía un entramado criminal que se extendía más allá de la capital catalana: con una casa de citas también en París y más de un centenar de anuncios que ofrecían sexo por todo el Estado, pero también en Italia, Luxemburgo, Alemania, Suiza y otros puntos de Francia, habían consolidado su estatus de proxenetas a escala internacional. Ha sido gracias a las declaraciones de tres mujeres que consiguieron escapar de su control que la policía catalana tuvo conocimiento de estos hechos y puso en marcha una investigación para esclarecer lo que a todas luces parecía un caso de tráfico de seres humanos en la vertiente de explotación sexual.
Todo comenzó en septiembre de 2024, cuando una mujer declaró ante la Unidad de Tráfico de Seres Humanos de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos que había trabajado durante varios meses como recepcionista en diferentes pisos de Barcelona que funcionaban como burdeles. Fue en esta primera declaración, respaldada más adelante por el relato de dos de las víctimas obligadas a prostituirse, que los agentes tuvieron una imagen casi completa de lo que estaba pasando: las chicas eran obligadas a vender su cuerpo en contra de su voluntad, y debían estar disponibles para los clientes las 24 horas del día y someterse a todo lo que les pedían como, por ejemplo, consumir drogas con ellos -sustancias que ellas mismas les vendían-, todo bajo una vigilancia constante a través de las cámaras de seguridad que habían instalado en los pisos.
Una de las dos víctimas relató su caso concreto: había llegado al Estado para dedicarse a la prostitución por su cuenta, hasta que, después de unos cuantos meses, una mujer le prometió mejores condiciones económicas y también de seguridad si continuaba con su profesión en un piso que una conocida regentaba en Barcelona. La engañaron. Tan pronto como llegó, le impusieron una deuda desorbitada con la excusa de los gastos de trasladarla a la capital catalana y la obligaron a ejercer en unas circunstancias que no tenían nada que ver con las prometidas.
Sexo a domicilio
En un momento determinado de la investigación, los Mossos comprobaron que la madame, de manera repentina, había hecho desaparecer los pisos que tenía alquilados en Barcelona y se había trasladado a París, donde abrió, como mínimo, uno, en el distrito XV. Mientras tanto, en nuestro país continuaba ofreciendo los servicios de sus "trabajadoras" a través de anuncios de internet donde los clientes podían pedir las prostitutas a domicilio -o a un hotel, dependiendo del caso.
Finalmente, el pasado 13 de enero, tras detectar que había vuelto a la capital, se realizó la explotación de la investigación: se efectuaron tres entradas y registros donde se recogieron diversos objetos que a estas alturas se están analizando, así como quince móviles que pertenecían a las diferentes "mamis" o "controladoras", las mujeres que estaban al frente de los pisos y se encargaban de gestionar directamente a las víctimas. Aparte de detener a esta mujer, cuya nacionalidad no ha sido comunicada por los Mossos d'Esquadra, se está investigando a otras ocho personas por su supuesta relación con este entramado.