La mano dura de la policía catalana contra los delincuentes ha quedado más que evidente la última semana, después de que detuvieran tres ladrones en solo 24 horas por dos robos hechos en Granollers. Los hechos no están relacionados y los detenidos no son los mismos, pero en ambos casos los arrestos se hicieron poco tiempo después, gracias, en parte, a la colaboración ciudadana, imprescindible muchas veces para poder identificar y localizar rápidamente a los individuos. El sábado pasado, 31 de enero, dos hombres hurtaron el bolso de mano a una abuela y al día siguiente, el 1 de febrero, un chico de 18 años agredió a un hombre para poder robarle dos móviles

Sábado, sobre las dos del mediodía, dos hombres -uno de 35 años y el otro de 73, cuyas nacionalidades no han sido comunicadas por los Mossos d'Esquadra- le robaron el bolso a una señora mayor mientras compraba en una tienda. La víctima iba acompañada de una amiga, que se acercó a una patrulla y les explicó lo que acababa de pasar. Entre otras cosas, los carteristas se habían hecho con una tarjeta de crédito que no tardaron en usar en un restaurante de comida rápida

Gracias a la alerta de la aplicación del banco, que informaba sobre el establecimiento donde habían pagado, así como a la descripción que dieron tanto la víctima como las dependientas de la tienda donde tuvo lugar el hurto, los agentes pudieron localizar a los sospechosos y detenerlos in fraganti en el mismo restaurante. Dentro de la bolsa también había dinero en efectivo, que los delincuentes aún no habían tenido tiempo de gastarse, y todo fue devuelto a su propietaria, al tiempo que los ladrones quedaban detenidos

Robo violento en un polígono industrial 

Al día siguiente, menos de 24 horas después, los Mossos d'Esquadra fueron requeridos nuevamente por un robo, en este caso, con violencia. Alrededor de las siete y cuarto de la mañana, un testigo alertó al teléfono de emergencias 112 de que había visto una agresión en la zona de ocio del polígono industrial del Ramassar. Al llegar, la patrulla solo encontró a la víctima, un hombre, que explicó que le acababan de golpear y le habían sustraído dos teléfonos móviles. 

Nuevamente gracias a la descripción dada tanto por la víctima como por el testigo, los policías no tardaron en localizar al supuesto ladrón: un chico de solo 18 años -cuya nacionalidad tampoco se ha comunicado- que aún llevaba encima uno de los aparatos sustraídos. Los Mossos lo detuvieron, acusado de un delito de robo con violencia y el lunes, 2 de febrero, lo pusieron a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Granollers.