Golpe de la policía española contra una mafia pakistaní que se dedicaba a falsificar documentación a inmigrantes para poder trabajar en el campo. Se han detenido los responsables del entramado criminal, que tenía capacidad para mover por terrenos de las Tierras del Ebro, a un grupo de 100 personas, todas con la documentación fraudulenta, con conductores y furgonetas. Según las investigaciones policiales, el grupo cobraba hasta 400 euros para proporcionar los documentos falsos o para utilizar los papeles de otra persona con una semejanza física. Los cuatro líderes de la banda arrestados -y las otras quince personas que formaban parte de la organización- se les imputa los supuestos delitos de pertenencia a organización criminal, falsedad documental y contra los derechos de los trabajadores.

Las investigaciones se iniciaron el pasado mes de marzo, cuando la policía española detectó en la ciudad de Tortosa (Tarragona) la presencia de una red de origen pakistaní especializada en la falsificación y tráfico de documentos falsos. Los agentes constataron que, concretamente, se dedicaban a facilitar documentación falsa a inmigrantes en situación irregular para formalizar contratos de trabajo en explotaciones agrícolas de la zona. Previo pago de 400 euros, los trabajadores obtenían una tarjeta de residencia falsa elaborada por la red o bien el documento de otra persona con rasgos físicos similares. Los campesinos que los contrataban no eran conocedores ni participantes de la estafa ni el delito, ya que el entramado ofrecía a los trabajadores la tarjeta para poder trabajar que tenía apariencia real.

Movían a 100 personas por las Tierras del Ebro

Según la misma policía española, la trama tenía una estructura bien definida y especializada en tareas como la captación, alojamiento o el traslado. Así, gestionaban los servicios de alojamiento y manutención en domicilios y el traslado hasta los puestos de trabajo, que no estaban incluidos en los pagos iniciales abonados por los trabajadores, hecho que les suponía efectuar aportaciones económicas adicionales. La investigación concluye que el grupo disponía de furgonetas y conductores suficientes para transportar a más de 100 personas al día.

La Policía Nacional española desarticuló el grupo con varias entradas con un centenar de agentes y la detención de 22 personas, entre ellas, los cuatro líderes del grupo. Se intervinieron también 30.000 euros en metálico, dos vehículos una impresora láser, varios pasaportes de diferentes nacionalidades así como documentación diversa.