Novedades en el caso de la niña de 14 años de Tudela, en Navarra, que sus padres vendieron a una familia de Mollerussa (Pla d'Urgell) para que se casara con el hijo de la familia, de 21 años, a cambio de 5.000 euros, cinco botellas de whisky y alimentos básicos. Ahora, el juez de la Sección Primera de la Audiencia de Navarra, que lleva el caso, ha decidido dar marcha atrás y volver a abrir la investigación sobre la supuesta venta de la hija de la familia al ver que hay indicios claros de que la menor ha sido víctima de tráfico de seres humanos y coacciones. El tribunal, además, ha confirmado la orden de alejamiento para proteger a la menor.
Esta decisión llega después de que la Fiscalía de Navarra recurrira contra la decisión judicial inicial, que decía que no había indicios para mantener abierta la investigación, después de que la víctima hubiera declarado haberse marchado de casa de manera voluntaria y no haberse sentido víctima de ninguna violencia. Los jueces, ahora son contundentes: que la menor no se vea como víctima no quiere decir que no lo sea. En la investigación hay fotografías de la boda que pactaron con el hijo de la otra familia, pruebas de la transacción con la que vendieron a la niña y testimonios que dicen haber sido amenazados.
Obligada a mendigar
Según la investigación, los padres de la menor —residentes en Zaragoza— habrían hecho el intercambio de la menor en enero de 2025 y desde entonces, la vida de la niña ha sido una auténtica pesadilla: ha sido obligada a cometer actos delictivos y a mendigar en las calles de diferentes pueblos de las comarcas leridanas. De hecho, los Mossos d'Esquadra la identificaron dos veces: el 9 de septiembre, en Bellpuig (Urgell) pidiendo dinero y enfrentándose a la gente, y el 4 de octubre en Les Borges Blanques (les Garrigues).
En ambas ocasiones, los agentes llevaron a la niña a comisaría y su nueva familia —ahora investigada— fue a buscarla, asegurando que eran familiares y que sus padres biológicos no podían cuidarla porque tenían mucho trabajo. Los investigados, además, decían que la niña estudiaba en su municipio de residencia, en Mollerussa, pero la realidad es que no estaba escolarizada.
Cinco detenidos
Fruto de la investigación, los Mossos d'Esquadra —junto con la Policía Local de Corella y la Guardia Civil— detuvieron a cinco personas: los padres de la niña, el marido y sus suegros, acusados de tráfico de seres humanos, matrimonio forzado y mendicidad infantil. Las gestiones permitieron a los investigadores ver, en las redes sociales de la familia, que había fotografías de una boda que se había hecho con el rito romaní entre la víctima y el hijo del matrimonio que la había comprado.
En aquel momento, la menor fue citada a declarar ante el juez instructor del caso, en el Juzgado de Tudela, que archivó el caso después de que la niña asegurara haberse marchado de casa voluntariamente y con el apoyo de sus padres. Además, aseguró que en ningún momento se sintió víctima de nada. El juez decidió devolver la menor a sus padres y archivó el caso, diciendo que no había más pruebas para mantener las acusaciones y dejó a los cinco detenidos en libertad provisional.
Ahora, el tribunal lo ha tenido claro y ha decidido volver a abrir la investigación, con las pruebas que dictan que la menor sí ha sido obligada a casarse y ha sido coaccionada. El juez, además, ha pedido investigar a la familia de Mollerussa que compró a la niña para saber cuál es su estilo de vida y ha pedido informes a los servicios sociales.