La aparición de la inteligencia artificial ha hecho que ahora las estafas sean aún más peligrosas y difíciles de detectar. Los ciberdelincuentes aprovechan esta herramienta para recrear de forma casi idéntica a las personas y hacer que tengan su apariencia e, incluso, hablen con la misma voz y de la misma forma. Pueden crear estas imágenes de cero o a partir de alguna fotografía y ha llegado a un punto que ya nadie se da cuenta de que es falso o no. Es lo que se denomina como deepfake y cada vez está más extendido. Pueden hacerse pasar por el mejor futbolista del mundo o por el director de la escuela de un pequeño pueblo, cualquier suplantación es buena si les permite llegar a nuevas víctimas. En este sentido, las siguientes siete ya han permitido engañar a miles de personas.

Siete estafas hechas con deepfakes que han engañado a miles de personas

Cuantos más seguidores o más famosa sea la persona a la que quieren suplantar, más potenciales víctimas. Esto es lo que ha pasado con Leo Messi. Unos ciberdelincuentes aprovecharon una entrevista que el exjugador del Barça había hecho en un programa argentino para anunciar una aplicación llamada Wildcat Dive en la que incitaban a todo el mundo a invertir dinero a cambio de un beneficio. También está buscado el mundo de la política y la comunicación, como el caso del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, a quien recrearon incitando a sus tropas a rendirse durante la guerra, o de Elon Musk, a quien hicieron en un vídeo difundido por las redes sociales animando a todo el mundo a invertir en criptomonedas.

Más allá de los personajes conocidos por el gran público, también se ha suplantado a directivos de empresas. Es el caso del director financiero de Arup, una empresa de arquitectura de renombre internacional, a quien suplantaron en una videollamada con uno de sus empleados para que transfiriera 25 millones de dólares. También recrearon a Benedetto Vigna, director ejecutivo de Ferrari, para hacer lo mismo, pero en este caso el trabajador sospechó y no llegó a hacer la transferencia. Tampoco tuvo efecto la suplantación de Mark Read, CFO de WPP, una de las mayores empresas de publicidad del mundo, cuando se hicieron pasar por él para intentar crear una nueva empresa. Por último, y ya lejos de querer buscar dinero, se recreó al director de un instituto de Estados Unidos haciéndole decir comentarios racistas y antisemitas para que todo el mundo se le pusiera en contra y lo destituyeran de su cargo.