Los ladrones ya no perdonan a nadie. Incluso se han cebado con un feriante, a quien han dejado sin manera de ganarse la vida después de llevarse su atracción, aparcada en la calle, en el municipio de Sant Gregori, en Girona. El aparato, del tipo saltamontes, estaba enganchado a un remolque que los delincuentes han cogido y se han llevado con el coche, en plena noche, sin dejar ni rastro. Los Mossos d'Esquadra recibieron la denuncia del robo el pasado viernes, 13 de febrero, según han confirmado a ElCaso.com, y mantienen la investigación abierta por un delito de hurto.
El propietario tenía la atracción recogida, a la espera de poder montarla para cuando comience la temporada de ferias, en el mes de mayo. Los ladrones actuaron la noche del 11 al 12 de febrero, ya que el miércoles de la semana pasada la atracción todavía estaba en el lugar donde la había aparcado el feriante. Al día siguiente, sin embargo, ya no quedaba ni rastro de ella.
Un robo bastante inusual
Los investigadores están trabajando para poder identificar, localizar y detener a los ladrones de este saltamontes y, con suerte, poder devolverlo a su propietario legítimo. Una de las incógnitas más grandes, sin embargo, es qué harán los ladrones con una máquina que pesa varias toneladas y que es muy fácil de reconocer. Robos estrafalarios como este, aunque no son habituales, pueden pasar.
En enero de 2025, en Sant Fost de Campsentelles, en el Vallès Oriental, en Barcelona, unos individuos decidieron llevarse una churrería entera, de las típicas de feria, también. La engancharon a un coche con el remolque, aceleraron y se perdieron en la noche. Su propietario, Pere Redondo, explicó en declaraciones a ElCaso.com que lo más habitual en estos casos es que los ladrones cojan la máquina para hacer los churros o vacíen la caja, no que se lleven toda la churrería. Tanto en el caso de la churrería como en el de la atracción de feria, el botín es demasiado específico y difícil de vender o de desmantelar para hacer negocio con las piezas.
