Un laberinto de pequeños trasteros. Así es como un joven de Manlleu que una vez subió a la azotea de este edificio de la calle del Montseny describe cómo era la zona donde, la noche de este lunes, cinco adolescentes, un chico de 14 años, tres de 16 y uno de 17, han perdido la vida después de quedar atrapados por el humo de un incendio que todavía no se sabe cómo empezó. La investigación de los Mossos, que ahora tutela el juzgado número 2 de Vic, tendrá que aclarar cómo se inició y también cómo es que los cinco jóvenes no pudieron salir antes de que fuera demasiado tarde. Los Bombers recibieron el aviso alrededor de las nueve de la noche, accedieron a la zona y ya encontraron a los cinco en la parte de arriba del bloque de cinco pisos. Los esfuerzos de los equipos de emergencia y de los sanitarios del SEM no sirvieron de nada. Las llamas, muy localizadas en dos o tres habitaciones, se pudieron contener en menos de 30 minutos.

Los agentes especializados en investigaciones en zonas quemadas de la División de la Policía Científica de los Mossos ya han accedido esta mañana al interior de los trasteros que los jóvenes muertos utilizaban para quedar, fumar y pasar el rato. En el interior no se ha encontrado ninguna bombona y, por ahora, todo parece indicar que no se registró ninguna explosión o deflagración, y que el incendio de uno de los muebles, un sofá o un colchón, provocó el fuego que llenó de humo este laberinto de pequeñas habitaciones. Los cinco jóvenes no pudieron salir: se vieron atrapados, sin luz, desorientados, hasta que, sospechan los Mossos, perdieron el conocimiento. El análisis total de la zona permitirá dar una explicación de los hechos más clara, pero, por ahora, la policía trabaja con esta línea, un fatídico accidente, tal como ha avanzado El Caso.com a primera hora de este martes.

Un laberinto de habitaciones convertido en ratonera

Los cinco jóvenes fallecidos, cuatro alumnos del Institut Antoni Pous i Argila de Manlleu, utilizaban uno de los trasteros de este bloque, la mayoría con pisos ocupados y vecinos extranjeros, para pasar el rato, fumar y charlar. Accedían al interior del bloque por la puerta principal, que siempre está abierta, y subían hasta arriba del todo, donde una puerta metálica, también siempre abierta, daba a este terrado cubierto con una veintena de habitaciones que funcionaban como trasteros, algunas sin puertas. Los jóvenes estaban en esta zona cuando el incendio les sorprendió. Uno de los jóvenes que una vez subió —y que ayer también le invitaron y declinó ir— ha explicado que era como un laberinto y que incluso te podías llegar a perder entre puertas y pasillos que ocupan toda la parte superior de este bloque del centro de Manlleu.


El joven ha asegurado que no se quedaban a dormir en el trastero, a pesar de que había un sofá y algún colchón, y que sí que algún día habían pasado la noche allí, pero no era habitual. Vivían en casa de sus padres, los jóvenes fallecidos en este fatídico siniestro. Era un local como los que muchos jóvenes tienen en diversos puntos del país, para poder beber y fumar, lejos de las miradas de otros vecinos y también para no hacerlo en un bar, que, supuestamente, la ley se lo prohibiría. El grupo que visitaba este trastero iba cambiando; no siempre eran los mismos, y si bien la mayoría eran jóvenes magrebíes alumnos de este instituto, también recibían visitas de otras personas, también muy jóvenes, de otros municipios de la comarca.

El ayuntamiento no sabía que existía este local

Arnau Rovira, alcalde de Manlleu, ha defendido que no tenía constancia de la existencia ni del uso del desván que ha costado la vida a cinco jóvenes del municipio. El alcalde ha afirmado que el consistorio no había recibido ningún aviso previo sobre el espacio ni sobre un posible uso inadecuado, y ha remarcado que, en caso de haber tenido conocimiento, se habrían tomado medidas. Visiblemente afectado, el alcalde ha calificado la jornada como “el día más oscuro” que recuerda el municipio y ha trasladado el pésame a familiares y amigos de las víctimas. Rovira ha avanzado que alguno de los cinco heridos era policía. El alcalde de Manlleu ha evitado confirmar si el espacio afectado era una infravivienda o un local utilizado por el grupo de jóvenes, aunque ha explicado que se trataba de un desván. “Hasta el día de ayer no conocía que existiera este desván y mucho menos este uso. Nosotros somos un ayuntamiento que trabaja con el tema de las infraviviendas. Es evidente que si hubiéramos tenido conocimiento de que allí había este desván y que se hacía algún tipo de uso que no fuera el que toca, habríamos actuado”, ha subrayado.

incendi manlleu
El edificio donde ha tenido lugar el trágico incendio / EFE

Desde el Institut Antoni Pous i Argila han confirmado que cuatro de las víctimas mortales eran alumnos del centro y han transmitido su pésame a familias, amistades y personas cercanas. “Somos conscientes del impacto que esto nos ha generado a todos y a todas. Como centro educativo, continuaremos velando por el bienestar del alumnado”, han asegurado en un comunicado publicado en su página web.