El teléfono de emergencias 112 de la Comunitat Valenciana recibió ayer, 27 de agosto, a las ocho de la tarde, varias llamadas desde el número 6 de la calle Balmes de Alaquàs, en València, donde diferentes vecinos habían escuchado, como mínimo, tres detonaciones de lo que parecía un arma de fuego. Hasta el lugar se desplazó de manera inmediata varios efectivos de la Policía Nacional, la Policía Municipal de Alaquàs y el Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU).
Los agentes de la policía cogieron declaración a los testimonios y al hijo de la víctima, de quince años, que explicó como un hombre llamó a la puerta de su domicilio, situado en el barrio de Los Faroles del municipio, preguntando por su padre. El individuo entró en la casa y localizó al padre, que estaba sentado en el sofá viendo la televisión, y abrió fuego contra él, hiriéndolo de bala en el tórax y en el cuello. Después, el atacante, se marchó de la casa corriendo y huyó en un coche rojo a gran velocidad.
Los efectivos del SAMU intentaron hacer las tareas de reanimación pertinentes para salvar la vida a la víctima, que quedó extendida en el suelo de su domicilio, pero murió in situ. Además, la policía cortó el acceso de vehículos en la calle donde se produjo el incidente, para facilitar el máximo posible el trabajo al personal sanitario. El menor, por suerte, no sufrió ninguna herida, ya que se escondió tras la puerta.
Un crimen pasional, la primera hipótesis de la Policía
El difunto, un hombre de 40 años con las iniciales Y. S. M. y de etnia gitana, era muy conocido por la Policía, ya que acumulaba muchos antecedentes policiales por| delitos de tráfico de drogas, conducción temeraria, conducción sin carné y otros delitos de esta tipología. Todo parecía indicar, pues, que el motivo del asalto había sido una ajuste de cuentas.
Hasta el lugar de los hechos se desplazaron, además, el Grupo de Homicidios y la Policía Científica de la Policía Nacional, que abrió una investigación y realizó una minuciosa inspección de la escena del crimen. Más tarde, la jueza en funciones de guardia ordenó el levantamiento del cadáver y el personal de la empresa fúnebre trasladó el cuerpo de la víctima al Instituto de Medicina Legal de València para que se practique la autopsia.
Aunque las perquisiciones todavía continúan abiertas y los agentes de la Policía Nacional trabajan para encontrar al autor de los hechos, una persona que hacía poco había salido de la prisión, los investigadores supieron que la víctima había recibido amenazas del presunto asesino para mantener una relación sentimental con, supuestamente, la actual pareja del hombre mientras este estaba cumpliendo una larga condena. La hipótesis principal de los investigadores es que el crimen es motivo de una venganza pasional por los celos, la ira y el desengaño amoroso que oye al expresidiario, que está en paradero desconocido y solo se sabe que no es vecino de Alaquàs.
Una cincuentena de vecinos piden venganza
Hasta la calle Balmes de Alaquàs se desplazó medio centenar de vecinos, la mayoría de etnia gitana, para ver qué había sucedido y comentarlo entre ellos. Los curiosos se situaron detrás del cordón policial, y algunos de ellos, personas afines a la víctima, dijeron amenazas y llamaron, en voz alta, al nombre del principal autor del crimen.