Daniel Sancho se ha declarado no culpable de la muerte del cirujano colombiano Edwin Arrieta. Así lo ha asegurado en una vista preliminar ante el tribunal de Samui, en el sur de Tailandia. También ha negado la acusación de destrucción de documentación ajena. Ahora bien, sí que ha admitido el último delito que se le imputa: el descuartizamiento y ocultación del cuerpo de la víctima. Al acto judicial también han asistido los abogados de la familia Arrieta, que la semana pasada anunciaron que se personarían en la causa.

Este es, hasta ahora, el mayor giro de guion del caso, ya que Sancho admitió desde el primer momento el asesinato del colombiano. Este crimen está castigado con la pena de muerte en este país del sud-este asiático, una condena que tanto Daniel Sancho como sus abogados tratan de evitar a toda costa. 

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Aseguró que Arrieta le había intentado violar 

Para llegar a este punto, Sancho ha aplanado el terreno asegurando, hace poco menos de una semana, que había actuado en defensa propia, ya que durante una discusión que mantuvieron en el bungalow donde se alojaban en la isla de Koh Phangan, en la que habría intentado romper con Arrieta, este se habría puesto muy violento, hasta el punto de intentar agredirlo sexualmente

Previamente, había explicado que Edwin Arrieta le tenía amenazado con un supuesto vídeo sexual que utilizaba para mantener a Sancho con él, ya que, en caso de que el chef español le abandonara, habría publicado las imágenes, muy comprometedoras, destrozando no solo la carrera de Daniel Sancho, sino también la de su padre, el actor Rodolfo Sancho. 

Crimen premeditado 

Daniel Sancho está en prisión preventiva desde el pasado 7 de agosto, día en que la policía tailandesa le detuvo después de encontrar los restos del cuerpo de Arrieta lanzados en un vertedero de la isla. Según la reconstrucción de los investigadores, en la que colaboró Daniel Sancho, durante la discusión, Arrieta se cayó de espaldas, dándose un golpe en la cabeza que habría acabado con su vida. Después fue cuando Sancho, con un cuchillo carnicero que, según la acusación, compró deliberadamente para este fin, cortó en 14 pedazos el cuerpo del colombiano antes de esconderlo en bolsas de basura y tirarlas al vertedero. Desde el primer momento, la Fiscalía ha mantenido la premeditación del crimen, cosa que los abogados de Sancho intentaron refutar, sin éxito.