Las audiencias de cada lunes confirman que cada inicio de semana toca Crims. El programa líder de TV3, que comanda Carles Porta, no se va de vacaciones y este Lunes Santo presenta un nuevo capítulo para arrojar luz sobre uno de los casos de la crónica negra de Catalunya: el asesinato, a manos de su marido, de Jennifer Cot, una joven de 27 años que fue asesinada por Gerard Casero Castillo en el garaje de su casa en el año 2007, después de ahogarla con el cable del móvil. Crims repasará el caso, un asesinato que dejó una familia rota. La hija de la pareja, que en aquel momento tenía pocos meses de vida, se ha cambiado los apellidos para no tener nada que ver con el hombre que mató a su madre. Gerard, que fue condenado a veinte años de cárcel, ya está en libertad.
¿Quién era Jennifer Cot?
Jennifer Cot López tenía 27 años y vivía en Parets del Vallès (Barcelona) con su pareja y la hija que tenían en común, una niña de solo siete meses. Había iniciado una nueva etapa en el municipio del Vallès Oriental el año 2006, con una vida aparentemente normal y sin antecedentes de conflictos conocidos dentro de la pareja. Ella trabajaba fuera de casa, mientras que él, Gerard Casero, estaba en el paro. Nada hacía pensar, al menos de puertas para afuera, que aquella convivencia acabaría en tragedia. La familia, de hecho, llegó a descartar inicialmente un caso de violencia machista y apuntó incluso a la posibilidad de un robo, ya que la víctima tenía previsto ingresar dinero en el banco el mismo día de su muerte.
El marido, principal sospechoso desde el primer momento: así fue la investigación
El 7 de septiembre de 2007, a primera hora de la mañana, el cuerpo sin vida de Jennifer apareció en el garaje del domicilio familiar, en la calle de la Fàbrica. Fue el mismo Gerard Casero quien fue a los Mossos d’Esquadra para denunciar la desaparición y explicar que la había encontrado muerta. Pero la escena no cuadraba. Los investigadores detectaron signos evidentes de violencia y comenzaron a reconstruir las últimas horas de la víctima. Desde el primer momento mantuvieron abiertas todas las hipótesis, también la de un crimen en el ámbito de la pareja. El robo, aunque lo mantenían como una posibilidad para evitar poner nervioso a Gerard, perdió toda la fuerza casi desde un inicio de la investigación.
Las sospechas se fueron centrando rápidamente en el marido. Las declaraciones, las contradicciones y, sobre todo, algunos indicios físicos —como los arañazos en el cuello del propio Gerard— acabaron siendo determinantes. Pocos días después, los Mossos lo detuvieron como presunto autor del crimen e ingresó en prisión.
La trampa mortal: cómo mató a Jennifer Cot en el garaje
La reconstrucción de los hechos, confirmada posteriormente durante el juicio, sitúa el crimen hacia las seis y media de la mañana. La chica se disponía a coger el coche para ir a trabajar cuando Gerard la siguió hasta el garaje. Allí se inició una discusión que, según el propio acusado, venía de la noche anterior. La pareja había discutido por el hecho de cuidar a su hija: ella le reprochaba que, estando en el paro, debía asumir más responsabilidades.
La discusión fue subiendo de tono. Él le impedía entrar al coche. Ella gritaba y le pedía que la dejara marchar. Fue entonces cuando la atacó. La agarró por el cuello y la acabó estrangulando. La investigación sostiene que lo hizo con el cable del cargador del móvil, a pesar de que él aseguró en el juicio que había sido con el collar que llevaba la víctima. Jennifer murió en ese mismo garaje.
Las pruebas clave que delataron al asesino
Después del crimen, Gerard Casero intentó construir una coartada. Arrastró el cuerpo, dejó a su hija en casa de un familiar y continuó con la rutina como si no hubiera pasado nada. Incluso llegó a enviar mensajes desde el móvil de su mujer para simular que aún estaba viva. Pero la investigación desmontó rápidamente esta versión. Las pruebas forenses apuntaban a una muerte por estrangulamiento. Las lesiones en el cuello del acusado y su comportamiento posterior levantaron aún más sospechas. La chica no se pudo defender del ataque, pero sí que pudo llegar a arañar a su verdugo, clave para poder relacionarlo con los hechos. El hombre no tenía ninguna explicación para aquellas heridas. Además, el intento de simular una desaparición y el hecho de que el cuerpo apareciera en el mismo domicilio acabaron siendo piezas clave para los investigadores.
El juicio y la condena: qué decidió la justicia
Dos años después, el caso llegó a la Audiencia de Barcelona con un jurado popular. Hasta aquel momento, Gerard Casero había negado los hechos. Pero al inicio del juicio cambió su versión. Entre lágrimas, confesó haber matado a su pareja. Aseguró que no lo había hecho de manera premeditada y que había callado por miedo a perder la custodia de su hija. La fiscalía pedía 20 años de prisión por asesinato con alevosía, mientras que la acusación particular elevaba la petición hasta los 25 años, además de reclamar la retirada de la patria potestad y una indemnización para la familia de la víctima. El jurado lo declaró culpable. La sentencia posterior fijó la condena de prisión por el asesinato de Jennifer Cot en 20 años de prisión.
Un caso que impactó a Parets del Vallès
El crimen conmocionó a Parets del Vallès, un municipio poco acostumbrado a hechos de esta gravedad. La brutalidad del asesinato, cometido en el garaje de casa y a primera hora de la mañana, generó una gran alarma entre los vecinos hasta que se confirmó que había sido un asesinato machista. También impactó el hecho de que, en un primer momento, el entorno familiar de la joven no sospechara de un caso de violencia en la pareja. La imagen de normalidad previa contrastaba con la violencia extrema del crimen. El asesinato de Jennifer Cot se convirtió en uno de los casos más impactantes de violencia en el ámbito de la pareja en Catalunya en aquellos años. Un crimen que evidenció cómo estas situaciones pueden permanecer ocultas hasta que estallan de manera fatal y cuando ya es demasiado tarde, como en este caso.
Crims de TV3: ¿qué casos trata?
Esta nueva temporada de Crims en TV3 (la sexta) mantiene la esencia del programa de Carles Porta: reconstruir casos reales de crónica negra catalana con un hilo conductor común —en este caso, el engaño, las mentiras y las falsas apariencias. En los capítulos emitidos hasta ahora, el programa ha abordado algunos de los casos más impactantes recientes. El primer episodio se centró en los asesinatos de personas sin hogar en Barcelona durante el confinamiento de 2020, un caso que sacudió la ciudad por su brutalidad y por el perfil vulnerable de las víctimas. El segundo capítulo trató la desaparición y asesinato de Janet Jumillas, en Cornellà, en el año 2019, un caso complejo que comenzó sin cuerpo y que se resolvió gracias a la investigación de los Mossos d’Esquadra.