Los expertos en ciberseguridad aseguran que una de las vías por las cuales los ciberdelincuentes pueden cometer una estafa y arruinar la vida de las víctimas es a través de las contraseñas. Esta palabra de paso, que en teoría debe dar seguridad y que sirve para proteger la información más confidencial, puede tener una cara oculta, la mayor parte de las veces, por un mal uso por parte de los ciudadanos.
Lo más importante al crear una contraseña es poner algo que después podamos recordar. Por eso, la mayoría de las personas ponemos datos personales, como el año de nacimiento, nuestro nombre o el de nuestra mascota o la ciudad donde vivimos. Esta lógica es la que también usa un ciberladrón a la hora de conseguir la contraseña de las víctimas y entrar así en sus perfiles, como por ejemplo las redes sociales o el correo electrónico.
Repetir la contraseña
Otro error muy común a la hora de crear contraseñas es repetir la misma en diferentes perfiles, correos electrónicos o aplicaciones importantes, como la del banco. Esto hace que los ciberdelincuentes, una vez pueden acceder a una plataforma, puedan hacerlo en todas y puedan cometer varios delitos, como robarnos los ahorros de la cuenta corriente o suplantar nuestra identidad para cometer otras estafas, a nosotros o a nuestros familiares.
Los expertos en ciberseguridad recomiendan poner contraseñas difíciles con palabras que, a simple vista, no tengan nada que ver con nosotros. También es importante que contengan un mínimo de 8 a 12 caracteres, en los cuales se incluyan mayúsculas, minúsculas, números y caracteres especiales, y tener una palabra de paso diferente para cada plataforma o perfil que usemos. En caso de detectar que alguien ha entrado en nuestro perfil, es importante volver a cambiar todas las contraseñas de todas las plataformas, no solo de la que han vulnerado, para evitar que los ciberdelincuentes puedan hacernos más daño.