El sistema penitenciario catalán está al límite. Los datos de 2025, conocidos ahora, confirman que sigue creciendo el número de internos —el año con más de los últimos de los que se tienen registros— y también han crecido las agresiones a funcionarios y los incidentes. La población interna extranjera vuelve a superar la de los presos con nacionalidad española y el ambiente en los centros penitenciarios de todo el país, aseguran los funcionarios, está al límite. Aun así, la ratio de personal e internos, aunque hay más profesionales en términos absolutos, se mantiene igual. Así lo alerta un informe elaborado por Marea Blava a partir de datos oficiales al que ha tenido acceso ElCaso.com, que concluye que las prisiones han superado su capacidad óptima y acumulan más internos, más incidentes violentos y un aumento sostenido de las agresiones a los funcionarios.
Según los datos, la población penitenciaria ha crecido un 18,75 % en solo tres años, hasta llegar a los 9.159 internos en 2025, una cifra que sitúa el sistema por encima del umbral óptimo de ocupación. Los centros con más crecimiento son Brians 2 (32 %) y Quatre Camins (24 %). De estos, un 20 % son preventivos, una cifra que también aumenta comparada con otros años. El 5,62 % de los internos son mujeres, una cifra que ha bajado comparada con 2019. Baja también el número de presos en tercer grado y suben los segundos grados. Y sorprende el dato: los internos en primer grado, el más restrictivo, bajan, a pesar de que los incidentes se han disparado.
Esta presión, según el informe, genera un sistema “hipertensionado” donde la masificación se convierte en un factor clave de conflicto dentro de los centros. A más masificación, más conflictos, aseguran los funcionarios. Otro de los elementos destacados es el cambio de perfil de los internos. La población extranjera supera la nacional y ya representa el 52,86 % del total, con un peso importante de reclusos procedentes del Magreb (44,2 %) y de América Latina (27 %). La nacionalidad más presente, después de la española, es la marroquí, con un 36,6 % de los extranjeros. En cuanto a América del Sur y Central, Colombia y República Dominicana son los dos países que tienen más internos en Catalunya. De Europa, Rumanía y Albania. Desde hace tres años, Catalunya es la única comunidad autónoma del Estado en la que la población extranjera supera la de personas con nacionalidad española. El año 2019 era del 46 %, según el mismo informe.
Más internos, más incidentes
Este incremento de población ha ido acompañado de un aumento de los incidentes. En el año 2025 se registraron más de 1.900 agresiones entre internos, con una media superior a cinco peleas diarias. Los datos apuntan a un crecimiento continuado de la violencia dentro de las prisiones en los últimos cinco años, con un aumento notable tanto de agresiones leves como graves. También crecen las conductas autolesivas y las situaciones de riesgo. En 2025 se contabilizaron 2.403 episodios de autolesiones, intentos de suicidio o sobredosis, el equivalente a más de seis incidentes diarios, casi el doble que hace cinco años.
En cuanto a los trabajadores, el informe evidencia un escenario preocupante. Entre 2022 y 2025 se han registrado 2.434 agresiones a funcionarios penitenciarios, con un incremento del 25,5 % de los episodios violentos. Solo en 2025, casi dos funcionarios al día sufrieron una agresión, y cerca de un 20 % del personal de vigilancia ha sido víctima de algún ataque. A pesar del aumento del número de funcionarios de vigilancia, la ratio por interno se mantiene estable por el incremento paralelo de la población reclusa. Además, el personal de tratamiento ha disminuido en los últimos años, hecho que empeora la atención y la gestión de los internos.
Aumento de internos, de camino al colapso
El informe concluye que el sistema penitenciario catalán se encuentra en una situación de colapso progresivo, con más presión asistencial, más conflictos y un aumento sostenido de la violencia tanto entre internos como contra los profesionales. Los incidentes, como los últimos en Tarragona o en Brians, explicados por ElCaso.com, evidencian esta tensión en las prisiones de Catalunya, a pesar de los acuerdos entre los sindicatos mayoritarios con el Departamento de Justicia para mejorar las condiciones de los trabajadores de las prisiones de Catalunya, después del asesinato, en Tarragona, de una cocinera de la prisión de Mas d’Enric por parte de un interno que ya había sido condenado por un homicidio a una mujer, en Valls.