La defensa de los padres del bebé ingresado por supuestos maltratos en el Hospital Vall d’Hebron ha activado una nueva línea para intentar desacreditar la investigación: sostener que las lesiones que presentaba el menor podrían tener origen en una enfermedad rara de origen genético. El padre es portador de un gen vinculado a la distrofia muscular y a un déficit de colágeno, hecho que —según su abogada, Montserrat Antolino— podría haber sido heredado por el bebé y explicar algunas de las lesiones detectadas. Por este motivo, la defensa ha solicitado que se practique un análisis genético al menor para comprobar si también es portador de este gen y si la posible patología podría justificar el cuadro clínico que motivó su ingreso hospitalario y las sospechas, por parte de los médicos y de la policía, de maltratos y agresión sexual.

Los informes médicos no avalan esta estrategia

Esta estrategia, sin embargo, contradice las valoraciones médicas realizadas hasta ahora. Tanto la pediatra que atendió al bebé como la médica forense descartaron inicialmente que las lesiones respondieran a ninguna enfermedad y apuntaron que eran compatibles con un caso de maltrato grave. De hecho, el menor presentaba diversas fracturas y heridas, algunas de las cuales, según fuentes de la investigación, podrían ser compatibles con una agresión sexual con penetración. Además, desde que el bebé fue hospitalizado y separado de su entorno familiar, no ha presentado nuevas lesiones y su evolución ha sido favorable, un elemento que también cuestiona la hipótesis planteada por la defensa.

El bebé ingresó a mediados de marzo en el hospital y tuvo que ser atendido en la unidad de cuidados intensivos pediátricos. Ahora ya ha podido salir de la UCI, aunque continúa ingresado y bajo la tutela de la Generalitat, a través de la Direcció General de Prevenció i Protecció a la Infància i l'Adolescència (DGPPIA).

Los padres piden salir de la cárcel

Paralelamente, los padres, que se encuentran en prisión preventiva desde poco después del ingreso del menor, han presentado un recurso ante la Audiencia de Barcelona contra su orden de encarcelamiento, tal como ha detallado Antolino a El Periódico. La defensa argumenta que no existe riesgo de reiteración delictiva, ya que el niño está bajo custodia de la Administración, ni tampoco riesgo de destrucción de pruebas, dado que los dispositivos electrónicos de los investigados han sido requisados y el domicilio registrado. También rechazan el riesgo de fuga, asegurando que ambos tienen arraigo en el Estado y tenían trabajo estable antes de ser arrestados y entorno familiar.

Como alternativa a la prisión provisional, la abogada del padre y la de la madre han propuesto medidas cautelares menos restrictivas, como la imposición de una fianza, el arresto domiciliario, comparecencias periódicas en el juzgado o incluso la colocación de una pulsera telemática de control. También plantean la prohibición de acercarse al menor o al lugar donde se encuentre mientras se resuelve la causa, un hecho que ahora, si salieran de la prisión, ya deberían cumplir, ya que es una medida en vigor dictada por el juzgado que recibió el caso en primera instancia.