El Ayuntamiento de Barcelona amenazó a la ciudadanía que no permitiría fiestas en la calle durante la Mercè 2021, que arrancó ayer, pero finalmente se ha cambiado de estrategia. Sin estar previsto, miles de jóvenes, unos 15.000 según la misma Guardia Urbana de la ciudad, se congregaron en la avenida de Maria Cristina y a plaza de España para celebrar una fiesta-macrobotellón que se ha alargado hasta las seis de la madrugada.

Esta mañana, en una rueda de prensa de valoración que ha hecho el teniente de alcalde Jordi Martí desde el Ayuntamiento de Barcelona, se ha puesto de relieve que el consistorio no disolverá las grandes concentraciones este fin de semana y ha evidenciado que, por falta de fuerza, la Guardia Urbana ha tenido que cambiar de estrategia.

Las declaraciones de Ada Colau, la alcaldesa, o del concejal de seguridad, el socialista Albert Batlle, esta semana dejaban claro que se actuaría contra estos tipos de fiesta, pero se han visto superados.

Pequeños desalojos en otros puntos

Durante la noche se intervino, ha asegurado Martí, en algunos puntos, como el paseo del Born, donde con agentes antidisturbios de la Unidad de Refuerzo de Emergencias y Proximidad (UREP) disolvieron una concentración de personas que habían salido de los locales de ocio que fueron cerrando puertas a la hora que marca la nueva normativa contra la Covid-19.

 

Sin fuerza para desalojar plaza de España

En cambio, en la zona de plaza de España, donde iba llegando gente de toda la ciudad, la policía no intervino. Es cierto que no se vivieron momentos de tensión y la juventud que se concentró no generaron disturbios más allá de hechos puntuales o de algún lanzamiento contra dotaciones policiales. En total, y según fuentes municipales, unas 15.000 personas se concentraron en esta fiesta ilegal que obligó a cortar el tráfico de esta plaza entre Sants y el Eixample.

El teniente de alcalde Martí ha avalado la actuación de la Guardia Urbana, asegurando que se actuó con "prudencia" para evitar "hacer el problema mayor". Se optó por "controlar" y no por desalojar.

Es lo mismo que los últimos días han tenido que hacer también los Mossos los últimos fines de semana, en la fiesta ilegal del UAB -con 8.000 personas- o el macrobotellón de Llinars -con ataques a la policía-, cuando la policía solamente pudo perimetrarlo, pero no se tenía fuerza ni era "proporcional" entrar para desalojar.

Según Martí, en funciones de portavoz del consistorio, ha asegurado que "se actuó en función de lo que se tiene delante" y ayer "la Guardia Urbana estuvo a la altura".

Nueva estrategia: ¿permitir los grandes botellons?

La idea era evitarlo, pero esta noche no se ha conseguido. Jordi Martí, a pesar de ser preguntado por este tema, no ha querido aclarar si esta sería la tónica que se mantendría durante todo el fin de semana de la fiesta mayor.

El teniente de alcalde únicamente ha asegurado que los jóvenes tienen ganas de salir a la calle y hacer fiesta y que habría que optar por reabrir el ocio nocturno para evitar las imágenes de botellones que se están registrando cada noche en varios puntos de Catalunya.

Este viernes, una nueva noche que se prevé movida en la ciudad, con más de una decena de puntos con actuaciones por toda Barcelona, se sabrá si el Ayuntamiento de Barcelona opta para evitar desalojar a los jóvenes de los macrobotellons que se organicen en la ciudad -el de plaza Espanya se fue convocando por redes sociales- o bien si se actúa para desmontarlos cuando se vayan detectando.