Drogas, tabaco de contrabando y ahora también inmigrantes ilegales. Barcelona se ha convertido en un punto de escala para las grandes mafias que utilizan la capital catalana como una puerta de entrada a Europa para después llegar a otros países. El pasado 20 de noviembre, los Mossos pudieron detener en el distrito de Sant Martí a una mujer de 42 años que pertenecía a una de estas redes criminales, en este caso especializada en llevar inmigrantes desde África hasta el norte de Europa. La detención se produjo después de que esta mujer se registrara en un hotel de la zona junto con dos menores de edad y saltara que tenía vigente un requerimiento policial por otros casos similares en los que se la había interceptado acompañando a menores.
Una vez confirmada su identidad, se inició una investigación para esclarecer qué hacía allí con estos dos menores y se comprobó que los tres habían llegado el día anterior al aeropuerto de El Prat. Los llevaron a comisaría para hacer las comprobaciones pertinentes y se descubrió que los documentos de los jóvenes no estaban manipulados ni falsificados, pero eran de otras personas que, eso sí, se parecían mucho físicamente. Esto hizo saltar todas las alarmas y la Unidad de Investigación se hizo cargo del caso.
De África al norte de Europa con escala en Barcelona
Los investigadores pudieron descubrir que la mujer pertenecía a una trama criminal bien estructurada que se dedicaba a llevar inmigrantes de África al norte de Europa, mayoritariamente a Suecia o Finlandia. Los menores pagaban grandes cantidades de dinero, hasta 10.000 dólares en algunos casos, para que fuera esta mafia quien se encargara de acompañarlos durante el viaje y facilitarles los pasaportes, teléfonos móviles y tarjetas bancarias. Se trataba de documentos de identidad de países nórdicos para eludir los controles de seguridad transfronterizos en los aeropuertos. Además, era documentación original para que no levantara sospechas, aunque pertenecieran a otra persona con rasgos físicos similares.
En cuanto a los trasladados, había una primera persona que les facilitaba un teléfono móvil para que pudieran estar en contacto con sus familias y los acompañaba hasta España. Una vez llegaban, era la detenida quien tomaba el relevo y se encargaba de hacer el acompañamiento de los menores, proporcionándoles alojamiento hasta que llegaba la fecha del vuelo hacia el destino final. En el caso de esta mujer, que acumula numerosas entradas y salidas desde Somalia utilizando otras identidades, ya había sido cazada el pasado mes de abril haciendo lo mismo en el aeropuerto de Girona.
Los menores, entregados a la DGPPIA
Una vez se confirmó que los menores eran trasladados ilegalmente hasta el norte de Europa a cambio de dinero, se activó el protocolo de protección de la infancia y se iniciaron las gestiones con la Dirección General de Prevención y Protección a la Infancia y la Adolescencia (DGPPIA) para que los dos menores fueran derivados a un centro de protección de la Generalitat de Catalunya. Por su parte, la mujer que los acompañaba, de quien no se ha facilitado la nacionalidad, fue detenida por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros fruto de una motivación principalmente económica y aprovechando la situación de vulnerabilidad de las víctimas.