Los Mossos d'Esquadra han detenido a dos ladrones muy violentos y peligrosos en Lloret de Mar, en la Selva. Los dos hombres no tenían ningún problema a la hora de agredir y herir a sus víctimas para conseguir quitarles el bolso, el teléfono o cualquier objeto que les quisieran robar. Se les acusa de haber cometido juntos dos robos con violencia e intimidación, dos hurtos y dos extorsiones; pero a uno de ellos también se le acusa de cuatro robos con violencia y dos hurtos más. Los detenidos son dos hombres, de 25 y 47 años, y según ha podido saber ElCaso.com, de nacionalidad marroquí.

El primero de los robos conjuntos fue el día 22 de enero sobre las doce de la noche en la calle de la Vila. Los ladrones sacaron una herramienta para intimidar a un turista y quitarle el móvil, un asalto que, a pesar de ser tenso, es posiblemente el menos agresivo que hicieron los dos delincuentes. El segundo tuvo lugar el día 25 de enero a las dos menos cuarto de la madrugada. En este caso, fue en la calle Fàbrica. Uno de los ladrones inmovilizó a la víctima por detrás mientras el otro le quitó el móvil y la cartera. Durante el forcejeo, los ladrones acabaron tirando a la persona al suelo y causándole algunas heridas leves. Aparte de los robos con violencia e intimidación, también cometieron dos hurtos. Robaron unas llaves y un patinete, y después extorsionaron a las víctimas, obligándolas a pagarles si querían recuperar sus objetos.

Empujones, golpes y tirones

Uno de los detenidos decidió robar también por su cuenta, sin esperar a su cómplice, cambiando la ayuda por más violencia. El hombre cometió cuatro robos con violencia y dos hurtos más entre los días 10 y 31 de enero. El primero fue hacia las siete y media de la mañana, en la calle Pere Torrent el hombre encontró una nueva víctima, se acercó a ella por detrás, la empujó, la hizo caer al suelo y le robó el móvil. El segundo, 19 de enero, hacia las once de la noche, dio un tirón a un bolso, hizo caer a la víctima y la arrastró por unas escaleras para conseguir que soltara el objeto. El tercer robo en solitario, el 23 de enero, fue como el primero, dando un empujón por detrás a la víctima, haciéndola caer y robándole el móvil.

El último caso fue el 31 de enero en la avenida Vidreres. El ladrón dio un puñetazo a su víctima y la hizo caer, lo que causó que se fracturara un dedo. Después de eso le robó la cartera. También se le acusa de haber hurtado dos teléfonos más cuando los propietarios no prestaban atención.

Cazados por los Mossos

 Los robos eran todos muy similares, casi siempre de noche o madrugada, por el centro de la ciudad y siempre acababan con las víctimas heridas, con daños de más o menos gravedad. Las semejanzas entre los casos, que eran siempre obra de una o dos personas, hicieron sospechar a los Mossos que se podía tratar siempre de los mismos delincuentes. Los policías empezaron a investigar los hechos y finalmente pudieron identificar y detener a los dos ladrones, haciendo que los ciudadanos puedan respirar más tranquilos, por lo menos, de momento. Ambos hombres han quedado detenidos y han pasado a disposición judicial, donde se decidirá si entran en prisión o no.