Se llamaba Abdul Majid Benali, nacido en Marruecos y hacía pocos meses que vivía en Tarragona, en Campclar, y fue asesinado la semana pasada, el domingo, a plena luz del día, en la rambla de Ponent, cuando fue agredido con un arma blanca cuando salía de un locutorio. Desde aquel mismo momento, cuando su cuerpo estaba tapado con una manta térmica en medio de la calle, a la espera de hacer oficialmente el levantamiento del cadáver, que los Mossos d'Esquadra buscan al asesino. Le clavaron cuatro navajazos. Caminó como pudo, hasta que dijo basta y cayó redondo al suelo. Varias patrullas de los Mossos se acercaron hasta la zona y con sanitarios del SEM lo intentaron reanimar, pero no fue posible y al cabo de poco rato se pudo certificar la muerte, tal como adelantó ElCaso.com.

La policía catalana, después de interrogar testigos y también familiares de la víctima, ha podido hacer un mapa de los contactos y posibles enemigos del Majid. No tenía un trabajo fijo e iba haciendo encargos según el volumen de trabajo de amigos y conocidos. Los agentes de la DIC de Tarragona creen saber quién lo hirió y mató, según ha podido saber ElCaso.com, pero a estas alturas, todavía no ha podido ser arrestado.

La familia asegura al asesino es de un clan del barrio

La familia del joven asesinado aseguran que el hombre que asesinó el Nagrib es de nacionalidad española y que pudo escapar del barrio, ayudado por su clan familiar. Las investigaciones de los Mossos d'Esquadra, ahora mismo, se enmarcan en la posibilidad de que el enfrentamiento se hubiera iniciado por un problema relacionado con la salud pública y vinculado a la marihuana. El caso está bajo secreto de sumario y la policía evita dar detalles de los avances de la investigación.

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Los Mossos d'Esquadra han ampliado el control del barrio para evitar estallidos de violencia / Cedida

En el barrio de Campclar hay la sensación de impunidad y de miedo, a partes iguales, tal como han explicado algunos de los vecinos. La comunidad magrebí que vive en este barrio de la ciudad de Tarragona hace días que salen a la calle para reclamar justicia y este viernes han llevado la protesta hasta las puertas del Palacio de Justicia, junto a la plaza de Imperial Tarraco. Con imagenes de su familiar y amigo, piden celeridad a la policía en poder detener al autor de este mortal ataque. Pero también hay miedo. No es la primera vez que los enfrentamientos relacionados con la droga, entre personas de nacionalidad marroquí y clanes gitanos acaban con heridos graves. Hecho que hace temer lo peor. Hace pocas semanas un grupo de personas asaltaron a un hombre de uno de los clanes del barrio a primera hora de la mañana, hiriéndolo gravemente con una cuchillada, también en Clampclar, junto a la comisaría de los Mossos d'Esquadra.

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Imagen de la protesta delante de la sede del Palau de Justícia de Tarragona / ACN

Protestas que pueden acabar con violencia

El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, ha reconocido esta semana que está "preocupado" ante una posible escalada de violencia en el barrio de Campclar. El mismo alcalde, ahora en las filas del PSC, sufre por si las protestas que se hacen cada noche, y que este fin de semana también comportarán cortes de tráfico, dan un giro y puedan derivar en un tono más hostil de la comunidad magrebí contra los clanes gitanos. Los Mossos d'Esquadra han activado los mecanismos de control y ciberpatrullaje para detectar posibles convocatorias por redes sociales que pudieran derivar con incidentes violentos.