Un nuevo episodio de máxima tensión dentro de una comisaría policial ha vuelto a poner en alerta a los cuerpos locales. Esta vez ha pasado en la comisaría de la Policía Local de Premià de Mar, donde un hombre armado con dos cuchillos llegó a entrar en el interior de las dependencias y avanzó hacia los agentes en actitud amenazadora. Los hechos pasaron la madrugada del domingo, 11 de enero. Según ha podido saber ElCaso.com, el individuo —un hombre de nacionalidad dominicana y con antecedentes policiales— accedió a la comisaría con una actitud ya sospechosa. Una vez dentro, ignoró completamente las órdenes de los policías y se dirigió hacia ellos blandiendo dos armas blancas.
La situación fue de altísimo riesgo. Según ha podido saber ElCaso.com, el hombre debía ser detenido horas antes por un delito de atentado contra agentes de la autoridad, pero pudo escabullirse y esconderse en su piso. Más tarde, ya armado con los dos cuchillos, se presentó en la comisaría, tal como se ve en las imágenes a las que ha tenido acceso este medio, y entró gritando y asegurando que mataría a los policías que lo querían detener. Los agentes tuvieron que actuar con mucha rapidez y sangre fría para evitar un desenlace trágico en uno de los escenarios más peligrosos a los que se puede enfrentar un policía: un ataque con arma blanca a distancia corta. Después de una intervención muy tensa dentro de dependencias policiales, donde un agente hizo uso del espray de defensa de gas pimienta para alejar al atacante y evitar una agresión directa, el hombre fue reducido finalmente en el exterior de las instalaciones. Según la información recogida por este diario, lo detuvieron, pero, posteriormente, y para sorpresa de los agentes, quedó en libertad.

La comisaría, en los bajos de un edificio de viviendas
Este incidente ha vuelto a evidenciar un problema estructural que hace tiempo que arrastran muchas policías locales: la vulnerabilidad de sus instalaciones. En el caso de Premià de Mar, la comisaría está situada en los bajos de un bloque de viviendas, una configuración que dificulta mucho el control de accesos y la seguridad perimetral, especialmente en turnos de noche con pocos efectivos. Solo hay que recordar el asalto, que lamentablemente acabó de manera trágica, en Montornès del Vallès, cuando un hombre entró armado en la comisaría y uno de los agentes en prácticas tuvo que abrir fuego para evitar un ataque que podría haber sido letal contra un compañero suyo.
El sindicato SIP-FEPOL ha denunciado los hechos y ha felicitado a los agentes actuantes por su profesionalidad, que evitó consecuencias mucho más graves. El sindicato alerta que este tipo de episodios no son aislados y recuerda casos recientes similares en otros municipios. Desde el sindicato se pone el foco en la falta de medidas de seguridad en muchas comisarías, la falta de efectivos en turnos nocturnos y la ausencia de dispositivos como el Taser, que podrían ofrecer alternativas menos lesivas en situaciones de este tipo. También reclaman una revisión urgente de todas las dependencias policiales para garantizar la seguridad de los agentes y de la ciudadanía, asegurando que la protección del servicio público “no es negociable”.