A menudo se tiene la idea de que navegar por internet es cosa de jóvenes. Parece que siempre son ellos los que compran online, los que utilizan las redes sociales o los que aprovechan todos los servicios y posibilidades que se pueden encontrar en línea, pero esto no es así. Las personas de mediana edad también usan diariamente internet, y cada vez hay más gente mayor que navega por la red. Muchos de ellos, sin embargo, no se atreven a hacer demasiadas cosas por internet por miedo a convertirse en víctimas de una estafa y perder todo el dinero. Este temor está justificado, ya que muchas de las víctimas de fraudes son personas mayores que no tienen mucho dominio de las nuevas tecnologías y se las puede engañar más fácilmente que a aquellos que ya tienen más experiencia.

Por eso, 65YMÁS, un medio enfocado a las personas mayores, ha hecho una recopilación de varios métodos que pueden ayudar a estas personas a perder el miedo a internet y a ser capaces de navegar de forma tan segura como el resto de usuarios. Lo primero que destacan es lo que ellos llaman "las tres P": Pensar antes de actuar, Prudencia ante mensajes inesperados y Proteger nuestra información. Estas tres premisas pueden parecer poca cosa, pero si realmente se tienen presentes, pueden llegar a evitar la gran mayoría de engaños. En muchos casos, los fraudes funcionan porque la víctima se asusta, se pone nerviosa o quiere hacer las cosas deprisa y no se lo mira bien.

Otros trucos para navegar con seguridad

Otro detalle vital es recordar a los mayores —y a todos los demás— la importancia de tener contraseñas diferentes y no utilizar la misma palabra de paso para todas nuestras cuentas. Los profesionales también recomiendan que se mantenga activado el doble factor de autenticación, que, si bien puede parecer un poco complicado al principio, añade una capa extra de seguridad en forma de código al teléfono móvil. De esta manera, aunque les roben la contraseña, no podrán acceder a las cuentas sin el dispositivo. También hay que recordar a los mayores los peligros de los SMS fraudulentos: si uno de ellos nos pide datos personales o, haciéndose pasar por el banco, incluye un enlace extraño, podemos estar seguros de que se trata de una estafa. 

En caso de que todo esto falle y acaben siendo víctimas de un engaño, lo más importante es que no tengan vergüenza y actúen rápidamente. Las estafas cada vez son más elaboradas y personas de todas las edades son víctimas de ellas cada día. Por eso es fundamental recordar la existencia del teléfono 017, un servicio público y gratuito activo cada día del año. Este servicio nos puede asesorar si queremos informarnos y ayudar en caso de que ya hayamos sido víctimas de la estafa