La empresa Privalia, que durante años ha sido considerada una compañía ejemplar gracias al éxito generado por su modelo de negocio de venta de artículos de outlet de grandes marcas, se ha acabado convirtiendo en una serie judicial de lo más oscura, que mezcla deudas millonarias, secuestros y acusaciones de fraude. 

Todo comenzó el año 2021 con un incidente de lo más violento: el secuestro, durante tres días, de un hombre, A.C., a quien obligaron a firmar unos documentos donde él mismo decía haber estafado treinta millones de euros a través de páginas web que eran mentira.

La policía investiga a Antonio Alcántara

A causa de este incidente, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional abrió el caso e investigó a uno de los cofundadores de Privalia, Antonio Alcántara, acusado de los delitos de secuestro y de difamación.

Los investigadores creen que el secuestro de A.C. está relacionado con la compañía de inversión de Antonio, desde donde habrían estafado millones de euros a otras víctimas. 

Met4 

Según la policía, los estafadores se ponían en contacto con terceras personas a través de calls centers y ofrecían rentabilidades por inversiones que debían ser, como mínimo, de 500 euros, aunque la media de dinero que invertían las víctimas era de 25.000 euros. 

Una vez hacían las inversiones, las víctimas podían ver cómo sus ahorros se multiplicaban a través de la aplicación móvil Met4. Lejos de la realidad, los investigados manipulaban los datos a través de una plataforma.

El problema venía cuando el cliente quería retirar todo el dinero. La aplicación decía que la inversión había desaparecido por culpa de los traders, es decir, las personas encargadas de vender y comprar activos financieros. De esta manera, la víctima se quedaba sin sus ahorros y los ladrones desaparecían con el dinero.