Las ciberestafas son uno de los delitos que más crece cada año, y los delincuentes cada vez las hacen de forma que sean más difíciles de detectar. Una de las técnicas más habituales es la de las llamadas telefónicas. Pueden ser muy elaboradas, llegando a suplantar números de teléfonos oficiales que hacen que casi sean imposibles de descubrir, pero también hay otras que lo que buscan no es conseguir hablar con la víctima, sino que vuelvan a llamar. Es lo que se conoce como la estafa de la llamada perdida, y desde la Guardia Civil alertan de que se está volviendo a poner de moda.
La OCU, la Organización de Consumidores y Usuarios, advierte que este tipo de fraudes están evolucionando, y cada vez son más difíciles de detectar. Los ciberdelincuentes se aprovechan de los números de tarificación especial, unos teléfonos a los que cuesta dinero llamar. Cuanto más larga sea la estancia que hablamos con la persona que está al otro lado, más dinero nos pueden cobrar, y precisamente de esto se aprovechan los ladrones. Se hacen pasar por servicios oficiales; por ejemplo, últimamente ha habido muchos casos en los que suplantan al SEPE, el Servicio Público de Empleo Estatal. Los estafadores consiguen hacer que su número aparezca en los navegadores cuando se busca el contacto del SEPE, y ahí comienza el engaño. Cuando alguien cae en la trampa y llama, los ciberdelincuentes le escuchan, le piden algunos datos y rápidamente le dicen que debe llamar a otro departamento por su consulta.
Hasta 50 euros por llamada
Le redirigen a un número con tarificación adicional, normalmente, uno que empieza por 807, y allí le mantienen en llamada un buen rato. Le ponen tiempo de espera, se inventan problemas para evitar que cuelgue... De esta manera, le tienen en línea, cobrándole entre uno y tres euros por cada minuto. Con esta clase de engaños, los delincuentes pueden llegar a sacar 50 euros por llamada, y si llegan al máximo sin que la víctima se dé cuenta, intentan hacerlo volver a llamar para robarle otra vez. Por este motivo, se ha de ir con mucho cuidado cuando hacemos una llamada, revisar bien el número y desconfiar si nos piden datos personales o que llamemos a otro contacto.