Ya es habitual encontrarse con casos de estafas en las que el ciberdelincuente suplanta alguna empresa o persona. De hecho, este tipo de engaños son los más comunes, y algunos estafadores se han hecho muy ricos haciéndose pasar por otras personas. Ahora, parece que la nueva moda no es suplantar personas ni empresas, sino organismos públicos. Ya han salido a la luz varios casos en los que los ladrones se hacen pasar por entidades como Hacienda, Sanidad o cuerpos policiales para conseguir engañar a sus víctimas. Este tipo de fraudes son especialmente preocupantes, ya que si no nos podemos fiar ni siquiera del Gobierno —o de quien dice serlo— no podemos creernos ningún tipo de fuente

Últimamente, se han observado casos de engaños que suplantan la Seguridad Social, compartiendo documentos falsos que se intentan colar como comunicaciones oficiales. Estos fraudes a menudo piden información personal y bancaria, utilizando como excusa incidencias técnicas o cambios en la normativa. El uso de inteligencia artificial también comporta problemas, ya que permite copiar voces de personas reales y suplantar números de teléfono, haciendo que cada vez sea más difícil detectar los engaños.

Comunicación en persona

Las autoridades consideran muy importante proteger a los colectivos más vulnerables, como la gente mayor, que a menudo no tienen las herramientas necesarias para detectar estos fraudes. También creen que la solución no se encuentra únicamente en hacer campañas de concienciación y repetir siempre el mismo mensaje, sino que se debe conseguir alguna solución práctica. Según los profesionales, para avanzar, es fundamental, sobre todo, tener canales oficiales de verificación. A menudo se pueden evitar estos problemas con atención presencial, en lugar de depender de las comunicaciones en línea para todo. Si se puede visitar alguna oficina o centro de información, ya no hay margen de error, y se puede confiar en la persona que nos atienda.