Las nuevas tecnologías ayudan a los ciberdelincuentes a estafar a sus víctimas sin que estas sean conscientes. La trampa ya no viene con enlaces sospechosos o correos electrónicos llenos de faltas de ortografía. Ahora, la ciberdelincuencia se ha vuelto más humana gracias a la inteligencia artificial generativa. En los últimos meses, las comisarías de los Mossos d'Esquadra de toda Catalunya han recibido un goteo constante de denuncias que siguen el mismo patrón: la víctima recibe una llamada de alguien a quien quiere —normalmente un padre, un hijo o una pareja— diciendo que tiene un problema muy grave y pidiendo dinero urgentemente. La víctima muchas veces cae en la trampa porque la voz que escucha es la misma que la de la persona que conoce.
Los ciberdelincuentes lo hacen de una manera muy sencilla y con solo treinta segundos. Generalmente, los estafadores cogen vídeos de las redes sociales donde se oye hablar a la persona de quien suplantarán la identidad. Con solo medio minuto es suficiente. Cogen la muestra de audio y, gracias a la inteligencia artificial, clonan el timbre de voz y el acento de la víctima. La IA generativa, además, a pesar de ser una máquina, tiene la capacidad de mantener una conversación fluida y coherente con el interlocutor, haciendo que la víctima no tenga ninguna sospecha de lo que realmente pasa.
¿Cómo protegerse?
Los expertos en ciberseguridad alertan de que la mejor manera de protegerse es usar el sentido común y mantener la calma. Uno de los consejos más comunes es establecer una contraseña familiar para, en caso de recibir una llamada sospechosa, poder decirla. En caso de no tener palabra clave, la opción correcta es colgar y volver a llamar al teléfono del familiar que nos ha llamado, para saber si la emergencia es real.
