Desde hace tiempo el peligro ya no se esconde en una calle oscura a horas intempestivas, sino que lo encontramos en aquello que usamos en nuestro día a día para hacer gestiones de lo más cotidianas, casi siempre, mientras estamos en casa. Las ciberestafas han dejado de ser una amenaza donde las víctimas salían con cuentagotas para convertirse en una de las modalidades que más denuncias reciben, cada día, en la policía. Los ladrones casi siempre se ponen en contacto con sus víctimas a través de correos electrónicos, SMS o redes sociales con mensajes que parecen de lo más inofensivos y que, a menudo, más que una trampa para hacer daño, se parecen a un regalo.
La ciberdelincuencia no entiende de personas ni a quién puede hacer daño o no; de hecho, son muchas las personas famosas que a diario también avisan de haber sido víctimas de un fraude. El último ejemplo es el del periodista Joaquín Prat, quien, sin querer, se ha visto involucrado en una estafa de gran alcance. Tal como él mismo ha explicado, los ciberdelincuentes han utilizado su imagen y su voz en una grabación hecha a través de inteligencia artificial donde parece que el presentador está recomendando una plataforma de inversión de dinero que puede hacer ricos a sus usuarios. El vídeo es tan preciso que cuesta mucho saber si es realidad o ciencia ficción, y eso es lo que buscan los ciberdelincuentes: la inteligencia artificial hace vídeos que parecen tan reales y se aprovechan de que sus víctimas se lo creen para que acaben dando los datos más confidenciales, como el número de cuenta corriente, y así quedarse con sus ahorros.
¿Cómo evitar caer en la trampa?
La ciberdelincuencia ya no solo envía mensajes llenos de faltas de ortografía que hacen sospechar a cualquiera. Ahora, con métodos muy sofisticados, hacen una manipulación visual donde se promete una gran cantidad de dinero que, después, nunca llega a las cuentas corrientes de las víctimas.
La policía avisa que, para protegerse de las ciberestafas, la mejor medida es usar el sentido común y no creerse nada de lo que se vea por internet, sobre todo aquellas ofertas que parecen demasiado buenas para ser verdad. Es importante recordar que ningún banco ni personaje público pedirá jamás ningún tipo de dato personal, contraseña ni transferencia de dinero urgente a través de ningún enlace web enviado por mensajería o vídeos promocionales en las redes sociales.
En caso de sospecha, lo mejor es verificar siempre la información a través de canales oficiales, y no hacer clic nunca en ningún enlace que genere una presión súbita, como avisos de bloqueos de cuentas corrientes u oportunidades de hacerse rico en un instante.