La ciberdelincuencia no solo amenaza los datos personales o bancarios de las víctimas, sino también la salud mental. Los expertos en ciberseguridad han explicado en más de una ocasión que las estafas digitales han evolucionado de tal manera que ahora tienen un nivel de crueldad que deja secuelas psicológicas en las víctimas. Muchas veces, los estafadores juegan con las personas en momentos muy vulnerables, como por ejemplo prometiendo la cura de enfermedades a cambio de mucho dinero.
La inteligencia artificial ha permitido a los ciberdelincuentes perfeccionar las estafas con métodos que no buscan un robo rápido, sino una manipulación emocional que dura muchos meses, hasta que la víctima ya no tiene dinero y, en muchas ocasiones, queda aislada de su entorno
Falsa relación sentimental
Una de las estafas más reconocidas que tienen estas características es la que tiene que ver con las relaciones sentimentales. El estafador contacta con su víctima a través de aplicaciones de ligar o redes sociales. Durante semanas, el ladrón mantiene conversaciones con la víctima hasta el punto de que comienzan a crear un vínculo emocional, aunque nunca llegan a verse en persona.
Cuando el ladrón sabe que su supuesta pareja está muy enganchada, aprovecha para pedir dinero, normalmente con la excusa de comprar billetes de avión para encontrarse, por fin, con ella. Lejos de la realidad, cuando el estafador consigue vaciarle la cuenta corriente, desaparece de la vida de su víctima y le deja dos vacíos: uno en el corazón y el otro en el banco.
Vergüenza de admitir los hechos
Muchas veces las víctimas no quieren denunciar los hechos a la policía porque les da vergüenza admitir que han sido víctimas de un engaño donde los sentimientos han entrado en juego. Aun así, los expertos recomiendan hablarlo con el entorno más íntimo y no callar para poder superar el trauma. Además, es importante denunciar los hechos a los Mossos d'Esquadra para que los investigadores tengan conocimiento y para evitar que en un futuro haya nuevas víctimas.