Hace años que las compras por internet se han convertido en un trámite habitual para los catalanes. Desde productos que usamos en nuestro día a día, como ropa, zapatos, libros, billetes de avión, reservas de hotel o incluso alimentos para llenar la nevera. Con este aumento de la actividad en línea, también ha crecido, en paralelo, la ciberdelincuencia, lo que ha obligado a los catalanes a tener que mirar con lupa las páginas web donde compran, para evitar ser víctimas de una estafa. Muchos ladrones crean, a través de la inteligencia artificial, páginas web falsas que suplantan la identidad de una empresa. En estas páginas, el comprador puede ver el logotipo, los productos y la pasarela de pago como si fuera real, y sin tener la sospecha de que se trata de una copia.
El objetivo del delincuente va mucho más allá de hacerse pasar por una empresa y quedarse con el dinero que la víctima paga cuando quiere comprar un supuesto producto que nunca llega. Cuando el comprador hace la transacción económica, introduce sus datos personales y bancarios, como el número de DNI o el de la tarjeta bancaria. En cuestión de minutos, el ciberdelincuente aprovecha para vaciar la cuenta corriente de la víctima antes de que esta sea consciente de haber caído en la trampa.
El sentido común, la mejor protección
Los expertos en ciberseguridad recomiendan seguir unas pautas básicas para que todo el mundo pueda hacer compras en línea sin ningún susto. Usar el sentido común es la mejor manera de protegerse. Por eso, es importante no confiar en aquellas ofertas que parezcan demasiado buenas para ser reales ni en aquellas que regalen objetos, así como tampoco en los anuncios sospechosos de Instagram o TikTok. Aparte de esto, a la hora de hacer una compra, es importante comprobar que la URL de la página web sea la oficial y no contenga caracteres extraños o poco habituales.