La Fundació Catalunya La Pedrera, propietaria de un local en L'Hospitalet de Llobregat, decidió tapiar el acceso al espacio después de sufrir un intento de ocupación el pasado sábado. Afortunadamente, la Guardia Urbana pudo echar a los ocupas y vigilar el local hasta que acabaron de bloquear los accesos y no hubo más problemas, pero tanto los propietarios como muchos vecinos están preocupados por los problemas que muchas veces comporta la presencia de ocupas, un colectivo que muy a menudo se ve implicado en cuestiones de tráfico de drogas y otros delitos.

Los hechos tuvieron lugar el pasado martes, cuando la Guardia Urbana de l'Hospitalet recibió un aviso que estaban intentando ocupar un local situado en el número 159 de la calle Llobregat, que hace esquina con la calle Mare de Déu dels Desemparats. El espacio está situado en una planta baja y, justo encima, se encuentra la regidoría del distrito II del municipio, el de Collblanc y la Torrassa. El local era, hasta hace no mucho, un bazar chino, pero cuando los inquilinos se marcharon, quedó libre durante un tiempo, lo que hizo que les ocupas intentaran colarse. La rápida actuación de la Guardia Urbana permitió acabar con el problema antes de que se establecieran les ocupas, sin embargo, por el miedo a que los causaba sufrir una ocupación, los propietarios decidieron tapiar la entrada del espacio, una puerta de cristal, con ladrillos.
Narcopisos que proveen toda Barcelona
Su miedo, pero está justificado, ya que, como muchos otros municipios, como Badalona, donde se asesinó un hombre en un edificio ocupado, L'Hospitalet sufre graves problemas relacionados con la delincuencia por culpa de los ocupas, que convierten pisos vacíos en cubiles de drogas que después reparten por la ciudad. Según ha podido saber ElCaso.com, utilizan las viviendas ocupadas para transformarlos en narcopisos, que les sirven de sede para sus negocios de tráfico de drogas. Los delincuentes lo preparan todo allí y después van por toda Barcelona con patinetes repartiendo el material. Un testigo afirma que muchos de ellos se reúnen de madrugada en las escaleras de la iglesia que hay en la plaza Espanya después de hacer su versión de la Ruta del Bakalao repartiendo droga.
Desde el Ayuntamiento son conscientes del problema, y tanto ellos como la Guardia Urbana del municipio hace el que puede para deshacerse de él. Según explican a ElCaso.com, este año ya han llevado a cabo entre dieciséis y veinte desalojos en narcopisos. También afirman, sin embargo, que no todas las ocupaciones se hacen con esta intención, sino que en muchos casos, especialmente cuando se ocupan locales, lo que se busca es tener un lugar donde vivir o, como mínimo, donde pasar la noche. Sea cual sea el motivo, los vecinos no ven con buenos ojos las ocupaciones, y saben que en muchos casos implican la llegada de clanes que se dedicarán a llenar las calles de drogas hasta que se les eche del edificio, si es que llega a pasar en algún momento.