Nuevo golpe contra el tráfico de drogas en el distrito de Sant Martí de Barcelona este miércoles, 29 de abril. Los Mossos d’Esquadra han detenido a cinco personas en un operativo con tres entradas judiciales simultáneas en narcopisos situados en la calle de Ferrer Bassa, en el barrio del Besòs. Según ha podido saber ElCaso.com, la actuación se ha realizado a primera hora de la mañana con la participación de agentes del ARRO de los Mossos, que han realizado el asalto, y con el apoyo de la Guàrdia Urbana de Barcelona.
Los arrestados —dos de nacionalidad española, un venezolano y dos marroquíes— están acusados de formar parte de un entramado dedicado a la venta de droga, principalmente cocaína, aunque también traficaban con otras sustancias. Durante los registros, los agentes han intervenido más de 20.000 euros en efectivo, diversas cantidades de droga preparadas para la venta y tres armas de fuego cortas, tres pistolas.
Consumo y venta dentro de los pisos
Según las primeras informaciones, los pisos no solo funcionaban como puntos de distribución, sino que también se permitía el consumo de sustancias, hecho que incrementaba la degradación del entorno y las quejas vecinales. Los tres narcopisos estaban situados en la misma calle, hecho que evidenciaría una cierta estructura coordinada en esta zona del barrio del Besòs. La investigación, liderada por los Mossos d’Esquadra, continúa abierta para aclarar el papel concreto de cada uno de los detenidos dentro de la organización y determinar si hay más personas implicadas.
Expansión de los narcopisos fuera del centro
Este nuevo golpe policial confirma una tendencia que hace tiempo que detectan los investigadores: los narcopisos ya no se concentran solo en zonas céntricas de Barcelona, sino que se han ido extendiendo a otros barrios, como Sant Martí. En estos entornos, a menudo vinculados a contextos de vulnerabilidad y con presencia de consumidores habituales, estos puntos de venta encuentran nuevas oportunidades para operar con menos presión policial directa. Además, también ha sorprendido a los investigadores que en las entradas judiciales se hayan intervenido tres armas de fuego; un hecho que hasta ahora no era habitual en este tipo de pisos donde se consume droga. La creciente tensión, con enfrentamientos entre clanes enfrentados, todos relacionados con el tráfico de drogas, ha hecho que se hayan tenido que aumentar las medidas de protección de estos camellos, armándose por si se tienen que defender de alguna acción hostil de personas que les quieren robar la droga.
