¿Es peligroso salir de noche por Barcelona? No del todo. O no siempre. Pero algunos casos, como este, ponen los pelos de punta. La policía avisa de que no es un modus operandi habitual y que se ha podido localizar y detener a los autores, pero no esconde que genera preocupación, sobre todo entre padres y madres cuando sus hijos empiezan a salir de fiesta. El pasado mes de diciembre, un grupo de jóvenes de Sarrià, en la parte alta de Barcelona, salían de una zona de ocio del barrio de Galvany, también en esta zona más exclusiva de la capital catalana, y fueron abordados por un grupo de jóvenes cuando, de madrugada, regresaban a sus casas. En la calle de Muntaner, un grupo de personas les asaltaron, les dieron golpes, les amenazaron y les robaron varias pertenencias. Pero no tuvieron suficiente. Consiguieron que una de las víctimas, un joven de 22 años, sacara 300 euros de un cajero cercano. Pero los ladrones querían más dinero.
El joven, contra su voluntad, fue cargado por los ladrones en un vehículo y fue trasladado hasta Porta, en la zona de Can Dragó, donde le obligaron a sacar más dinero. Como tenía un límite de operaciones, los ladrones le obligaron a llamar a su padre, un hombre muy conocido de la zona alta de la ciudad, para que ampliara el límite y pudiera sacar 350 euros más. Esta operación ya se hizo desde un cajero de la zona de Nou Barris, según los registros conseguidos por los Mossos d'Esquadra de la Unidad de Investigación de la comisaría de Sarrià-Sant Gervasi, que son quienes han llevado la investigación. Los ladrones amenazaron al joven. Tenían su DNI, sabían quién era y dónde vivía, y también tenían las llaves de su casa. Él les hizo caso para evitar males mayores. Cuando tuvieron el dinero, lo dejaron ir, sin chaqueta, en aquella zona de Can Dragó, de donde son vecinos los autores, tal como se ha podido saber después. Con la tarjeta de la víctima, los ladrones hicieron compras los días posteriores a este secuestro exprés.
Investigación larga pero fácil
El joven volvió en taxi a su casa, a pesar de que los ladrones cometieron un pequeño error, tal como detalla la periodista Marta Català en El Periódico, que es quien ha avanzado esta historia. Le dieron una tarjeta de metro robada para que pudiera volver a su casa. La tarjeta de TMB, sin embargo, era nominal. Y permitió a los investigadores estrechar el cerco sobre los ladrones. Fue el inicio de una investigación que ahora, este mes de febrero, se ha saldado con la detención de dos de los ladrones. Unas diligencias largas pero bastante fáciles. Los dos ladrones, vecinos del barrio, de nacionalidad española y sin antecedentes, fueron dejando rastros que los experimentados investigadores de la Unidad de Investigación de Sarrià, bajo el mando del sargento Guillem Tejero, no dejaron pasar.
La semana pasada, los Mossos pudieron explotar la investigación y detener a dos ladrones, los que más se pueden relacionar con los hechos. Después de ser entregados al juzgado de guardia, acusados de un buen puñado de delitos como detención ilegal, coacciones, amenazas, lesiones, robo con violencia y estafa bancaria, volvieron a su casa y durmieron en sus camas, en libertad, a la espera de ser citados por el juez cuando se celebre el juicio. Los Mossos no dan la investigación por cerrada, a la espera de poder identificar a más personas relacionadas con los hechos, según han explicado fuentes policiales a ElCaso.com.
"Secuestro exprés" en Barcelona
Las mismas fuentes aseguran que no se trata de un modus operandi habitual o, si más no, que se haya detectado en otras ocasiones en la ciudad de Barcelona, pero no deja de ser un fenómeno preocupante, teniendo en cuenta el mal rato que pasan las víctimas que, contra su voluntad, son retenidas para conseguir más dinero. Técnicamente, la policía lo trata como una "detención ilegal", ya que el Código Penal asegura que, para tratarlo como un secuestro, haría falta que los ladrones hubieran pedido un rescate a familiares o conocidos del joven. Sea como sea, más allá de los formalismos, este peligroso método recuerda a los secuestros exprés típicos de zonas de América Latina, donde —con más violencia— extorsionan a familias de personas con dinero para conseguir un botín. Las víctimas y la zona donde los ladrones escogieron sus objetivos no son baladí.