Los Mossos d'Esquadra, conjuntamente con la Policía Nacional y la Guardia Civil, han desarticulado un activo grupo de ladrones que se había instalado en Cornellà y Hospitalet de Llobregat y desde donde se dedicaban, con mucha movilidad, a hacer robos con fuerza por todo Catalunya y también en otros puntos del estado español. El pasado 1 de febrero se explotó la investigación del caso Leto, que desde el pasado septiembre perseguía a los ladrones. El primer robo que se puede vincular a la banda es en Tortosa, en el Baix Ebre (Tarragona). La investigación la inició la Unidad Central de Robos con Fuerza (UCRO) pero después de un tiempo, al ver que el grupo trabajaba también por toda España, se sumó la Policía Nacional y la Guardia Civil. El grupo criminal había actuado principalmente en las localidades de Tortosa (Baix Ebre), Taradell (Osona), Linyola (Pla d'Urgell), Santa Maria de Palautordera (Vallès Oriental), Bell-lloc d'Urgell (Pla d'Urgell), Bellpuig (Urgell), Sidamon (Pla d'Urgell), Manlleu (Osona), Navarcles (Bages), Sils (la Selva), Calera y Chozas (Toledo), Aranda de Duero (Burgos), El Espinar (Segovia) y Madrid.
Este pasado 1 de febrero, cuando los investigadores tuvieron indicios que el grupo criminal, dedicado sobre todo al robo de joyas, estaba implicado en los asaltos y que podían huir del país, decidieron explotar la investigación deteniendo a ocho personas, siete de las cuales en Catalunya y otra en Madrid, haciendo seis entradas y registros en los domicilios de los investigados, donde localizaron más de 7.000 euros en efectivo y más de 200 objetos provenientes de los robos.
El objetivo de los ladrones: las joyas
Los miembros del grupo vivían en Hospitalet de Llobregat y Cornellà de Llobregat, en el área metropolitana de Barcelona. Los investigadores, sin embargo, detectaron que se desplazaban de manera frecuente a Madrid, en el barrio de Puente de Vallecas, donde disponían de la infraestructura necesaria para estar algunas semanas, mientras desarrollaban su actividad ilícita. En la capital de España el grupo criminal había contactado con el responsable de una empresa de compraventa de oro para poder colocar las joyas, que era la parte principal de su objetivo. La banda se desprendía de las joyas en un máximo de uno o dos días a través de personas conocidas que actuaban de receptadores, que las adquirían y las revendían. El resto de objetos -perfumes, videoconsolas, ropa, relojes, etc. -, los guardaban en sus domicilios hasta que los podían vender, o bien se los quedaban para darles un uso particular.
El equipo conjunto de los Mossos, la Policía Nacional y la Guardia Civil comprobaron que el grupo tenía una estructura muy bien organizada y definida y una concreta y disciplinada distribución de tareas en el momento de los robos. Esta estructura, junto con las medidas de seguridad que adoptaban los investigados, que utilizaban identidades falsas, demuestra el nivel de profesionalidad de los integrantes del grupo criminal desarticulado en el área metropolitana.
Los detenidos, todos de nacionalidad extranjera, actuaban siempre en horas diurnas, entre las nueve y las dos, aprovechando que las víctimas trabajaban, y siempre se desplazaban al lugar de los hechos un mínimo de tres personas, con al menos dos vehículos. Cuando se acercaban a la población de donde habían seleccionado el domicilio, hacían maniobras de contra vigilancia y controlaban el entorno para asegurar el éxito de la operación.
Asaltaban casas a cuatro vientos
Una vez asegurado, entre una y tres personas accedían al interior del domicilio haciendo palanca en la puerta principal con un destornillador o una herramienta similar. Después fracturaban lo abombé con un pico de loro. Si con esta técnica no conseguían forzar la puerta, intentaban acceder por alguna de las ventanas. Dependiendo de la ubicación del domicilio, a veces colocaban uno de sus vehículos delante de la puerta, normalmente casas a cuatro vientos, para tapar al individuo que forzaba el acceso, cargar rápidamente los objetos sustraídos y asegurarse una huida rápida, según han explicado los Mossos d'Esquadra este martes.

Imagen de una de las detenciones, en l'Hospitalet de Llobregat, el pasado 1 de febrero / ElCaso.com
La policía los tenía controlados, pero les detuvieron, de madrugada, en su casa, en varios pisos en Cornellà y Hospitalet. En Madrid la policía entró también en la empresa de compraventa de oro que estaba coordinada con la banda criminal.
Siete de los ocho detenidos, a prisión
De los ocho detenidos, después de ser entregados al juez que llevó el caso, decretó prisión provisional para siete de ellos. De manera coordinada entre las tres policías que participaron en el caso Leto, se está tratando de poder relacionar a los arrestados con más robos, con el modus operandi parecido, en otros puntos de Catalunya.