Los ladrones lo tienen cada vez más difícil para salirse con la suya gracias a las nuevas tecnologías. El último fiasco fue este lunes, 2 de febrero, protagonizado por tres adolescentes -dos chicos de 19 años y un menor- que se llevaron un iPhone, unos AirPods y 200 euros en efectivo de un domicilio de Tiana, en el Maresme. Cometen el error de no apagar el teléfono, que tenía el GPS activado, y los Mossos d'Esquadra los pudieron detener solo unas cuantas horas más tarde en la pensión de Badalona en la que se alojaban. 

Los chorizos -cuya nacionalidad los Mossos d'Esquadra no han comunicado- entraron al piso a primera hora de la mañana, con el propietario durmiendo dentro. El hombre se despertó al oír unos ruidos extraños y fue a tiempo de ver cómo tres individuos salían por la ventana. Consciente de que había sido víctima de un robo, revisó todo el piso con ayuda de su hijo para ver qué le habían sustraído y echó de menos el móvil, los auriculares y los 200 euros. Puso la denuncia sin perder el tiempo, informando también a la policía catalana de que el móvil aún daba señal y que podía rastrearlo gracias al geolocalizador.

Pillados en una pensión

Los Mossos triangularon la posición de los ladrones en una pensión de Badalona. Alrededor de las diez de la mañana, solo un par de horas después del robo, una patrulla de paisano de la comisaría del municipio se desplazó hasta el establecimiento y revisaron las habitaciones, previa autorización del propietario, hasta que encontraron a los tres chicos en posesión de los objetos que la víctima había denunciado como sustraídos. 

Al preguntarles sobre la procedencia de todo aquello, los adolescentes no fueron capaces de responder de manera coherente, por lo cual se les detuvo, acusados de un delito de robo con fuerza en interior de domicilio. Los mayores de edad pasaron posteriormente a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Badalona, mientras que de las diligencias policiales del tercero se hizo cargo la Fiscalía de Menores