La policía ha estado un año detrás de un joven de veinte años de origen boliviano, con nacionalidad española y residente en Madrid, acusado de haber grabado las relaciones sexuales que mantenía con otras mujeres, sin su permiso y, posteriormente, colgarlas en internet. La investigación comenzó en enero de 2025, hace un año, a raíz de una denuncia por parte de una de las víctimas que informaba de que se había reconocido en un vídeo íntimo cuando ella en ningún momento dio el consentimiento ni para ser grabada ni para que las imágenes estuvieran en la red. Además, cuando informó de los hechos, dijo a la policía que también había descubierto seis vídeos con seis víctimas más

La Policía Nacional tiró del hilo y descubrió que el sospechoso grababa con una cámara oculta las relaciones que mantenía con las mujeres. Los investigadores descubrieron que, en total, había nueve víctimas. Después editaba los vídeos, pero solo para protegerse a él: pixelaba su cara y modificaba su voz para que nadie lo pudiera reconocer; de las víctimas, sin embargo, no tocaba nada, dejando su identidad completamente al descubierto y sin ocultar los cuerpos desnudos de las mujeres. 

Prostitutas de un centro de masajes

Según ha podido saber ElCaso.com, las relaciones sexuales tuvieron lugar en un supuesto centro de masajes de Madrid, un local que, a pesar de ofrecer su servicio a diferentes portales de anuncios de internet, tenía un negocio muy diferente: un prostíbulo. El individuo, pues, pedía cita con las prostitutas y grababa sus relaciones sin el permiso de ellas. Después, lo colgaba en una página web de internet por fanfarronería. 

El 3 de diciembre de 2025, casi un año después, la Policía Nacional realizó una entrada en la casa donde vivía el joven, en el distrito de Puente de Vallecas, e inspeccionó sus aparatos electrónicos. Los agentes localizaron los vídeos originales que el hombre había colgado en internet pero sin editar. En las grabaciones se le veía claramente manteniendo las relaciones con las prostitutas. Ante las pruebas, los agentes detuvieron al hombre, acusado de ser el supuesto autor de nueve delitos de descubrimiento y revelación de secretos. Además, los investigadores intervinieron su teléfono móvil y un disco duro.