El mes de agosto acaba de empezar, pero en tan solo cuatro días los vándalos ya han tenido tiempo de causar problemas. Si no, que se lo digan a los ciudadanos de Vila-seca, en el Tarragonès, que se han quedado sin acceso a la piscina municipal por segunda vez este mes, y todo por la asquerosa moda que circula por Catalunya. El espacio ha tenido que cerrar sus puertas hoy, martes 4 de agosto, después de encontrarse excrementos flotando en el agua de la piscina, una situación que ya sufrieron el pasado sábado. Desde el equipamiento creen que mañana por la mañana podrán volver a abrir, pero les preocupa que los hechos sigan repitiéndose.
El incidente ha tenido lugar entre las dos y las seis de la madrugada del martes, momento en que las instalaciones están cerradas y, a partir de las dos, termina el servicio de vigilancia nocturna. Alguien aprovechó la situación para entrar en el recinto y hacer sus necesidades dentro del agua para continuar con la broma que ya ha afectado a cerca de una decena de piscinas en municipios de toda Catalunya. Una vez han llegado los trabajadores esta mañana, se han encontrado con esta situación y han tenido que mantener cerrado el recinto mientras se hacían cargo de este regalo tan desagradable. Hoy, los ciudadanos que querían bañarse en esta piscina exterior se han llevado una decepción. Según fuentes municipales, se prevé que mañana, hacia las 10 de la mañana, se pueda volver a abrir después de haber limpiado.
Una situación habitual
Esta no es la primera vez que aparecen excrementos en la piscina. De hecho, la última vez fue hace tan solo cuatro días, durante la tarde del sábado 1 de agosto, según ha avanzado el Diari Més. La travesura obligó a cerrar la piscina una hora y media antes del horario previsto por la presencia de excrementos en el agua, y no se volvió a abrir hasta las tres de la tarde del día siguiente. De momento, se está trabajando para recuperar la normalidad, pero los trabajadores deberán estar alerta por si el gamberro vuelve a actuar.
